El reloj va en contra cuando nuestros hijos tienen que estudiar en vacaciones

El reloj va en contra cuando nuestros hijos tienen que estudiar en vacaciones

Lo cierto es que nuestro hijo adolescente pagará con creces las consecuencias de no haber trabajado lo suficiente durante el año. Deberá doblar esfuerzos para salir adelante con éxito y sumado a esto no podrá disfrutar cabalmente los hermosos días de verano como lo hizo otros años.

Aunque parece bastante obvio que los chicos aprenderán la lección tras esta instancia; muchas veces los padres, en lugar de apoyarlos como debiéramos, intentamos hacerles notar nuestro disgusto más de la cuenta.

Actitudes incorrectas

En estos casos, la mayoría de las veces, pareciera que toda la familia ha perdido la oportunidad de vacacionar a causa de un examen y esto no tiene porqué ser así. Si hacemos sentir lo antes mencionado a nuestro hijo adolescente, esto no le beneficiará en lo más mínimo a la hora de rendir su examen. Por el contrario, sólo estaremos intensificando su sentimiento de culpa por no haber cumplido con nuestras expectativas.

Debemos canalizar nuestras energías para dar apoyo a nuestro hijo desechando cualquier comentario hiriente que se cruce por nuestra mente. No es momento de reproches sino de actuar con efectividad para salir del brete lo mejor posible.

¿Cómo actuar?

Resulta muy beneficioso aprovechar este tipo de circunstancias para reflexionar con los adolescentes a cerca de lo que están viviendo y dejarles sanos consejos que puedan aplicar para el resto de sus vidas.

Debemos hacerle entender que lo sucedido es su responsabilidad y estimularlo para que tome las riendas sobre la situación. Después de todo está entrando en el mundo adulto donde toda acción genera una reacción y aprender a hacerse cargo es importante.

Administrar los tiempos será una tarea fundamental. Cuanto menos influya este inconveniente en los planes vacacionales de la familia, menos culpable se sentirá el adolecente. Para lograr esto es recomendable comenzar a preparar el examen lo antes posible; es decir, lento pero seguro.

Cuanto más se acerca la fecha del examen más nervios se viven y menos rinde lo que se estudia. Además, no es para nada bueno pasar jornadas enteras estudiando. Dosificar el estudio parece ser lo más adecuado para que éste pase lo más desapercibido posible y sea efectivo.

Conclusión

Los exámenes del preparatorio no son el fin del mundo y los adultos lo sabemos muy bien. Los jóvenes, en cambio, no viven esta realidad de la misma manera; se sienten frustrados y abatidos. Por esta razón es importante desdramatizar la situación dejando los reproches de lado.

También es importante brindar el mayor apoyo posible para demostrarle a nuestro hijo que con un poco de esfuerzo hasta la tarea más difícil es posible. Está demostrado que los chicos que cuentan con el apoyo de sus familias tienen más posibilidades de salvar sus exámenes en la primer instancia.