El abuso verbal es otra forma de violencia (Imagen: ajorbaricart.blogspot.com)

El abuso verbal es otra forma de violencia (Imagen: ajorbaricart.blogspot.com)

El abuso verbal se da en todas las instancias: tanto en la pareja, como en el trabajo, tanto entre compañeros de colegio como de padres a hijos. A veces toma la forma de gritos e insultos, en otras ocasiones puede ser disimulado como chistes, pero de cualquier manera el efecto que genera en las víctimas es el mismo: una caída de la autoestima, desconfianza, sentimientos de inferioridad y hasta depresión.

Cuando el abuso verbal se produce en el trabajo, muchas veces la víctima se plantea seriamente renunciar a su puesto, pero en ocasiones, por motivos económicos no puede alejarse de su trabajo y entonces las consecuencias psicológicas debidas a someterse constantemente al abuso verbal, pueden ser devastadoras.
Por ello es fundamental reconocer los signos del abuso verbal y saber pedir ayuda a tiempo.

Formas de abuso verbal

El abuso verbal en el trabajo puede darse tanto entre compañeros (una forma de lo que se conoce como mobbing) o bien del jefe al subordinado (situación conocida como bossing). De cualquier manera la situación laboral cotidiana se convierte en algo muy difícil de tolerar para quienes sufren esta clase de abuso.

El abuso verbal puede darse de diferentes maneras. En ocasiones, es fácil reconocerlo porque se manifiesta en insultos, gritos y malos tratos. Ante estas manifestaciones –que muchas veces se reservan para los momentos que el acosador y el acosado están en privado- es más fácil pedir ayuda a un intermediario. Sin embargo, otras veces se mina la autoestima del abusado mediante chistes, comentarios irónicos o menosprecio de su desempeño laboral. Es más difícil detectar entre líneas una situación de abuso, aún cuando ésta sea igualmente dañina.

Qué hacer ante el abuso verbal

Lo primero es reconocer que uno, como abusado, no es responsable por sufrir el abuso. Hay que sacarse la responsabilidad por la conducta del abusador, que con toda seguridad nos maltrataría independientemente de nuestro desempeño como subordinados o como colegas.

Lo segundo es pedir ayuda. Si se trata de abuso entre compañeros, lo mejor es enfrentarlo directamente, en lo posible pidiendo a un tercero que oficie como mediador. Cuando el abusador es el jefe, la situación puede tornarse muy difícil y hasta hacernos perder el trabajo. En un caso semejante, es preferible asesorarse legalmente para saber cómo actuar.

En cualquiera de los casos, lo que nunca hay que hacer es dejarlo pasar: el abuso no se terminará por sí solo, sino que no hará más que escalar.