Después de dar a luz, toca volver a la rutina

Después de dar a luz, toca volver a la rutina

En cualquier empleo legal, a una mujer que ha tenido un hijo se le concede un período de licencia por maternidad en el cual se le paga su salario completo. El período de las baja puede variar de unas pocas semanas hasta más de un año, según la legislación laboral de distintos países, y la extensión de la licencia puede ser tanto optativa como obligatoria.

Así como a algunas mujeres el tiempo fuera de su trabajo se les hace interminable, a otras su baja por maternidad les resulta excesivamente corta. De todas formas, en determinado momento se plantea la necesidad de volver al trabajo (o no). ¿Cómo hacer para prepararse?

Tómate el tiempo que necesites

Más allá de que tu baja se termine, si sientes que de ningún modo estás lista para dejar a tu bebé, considera pedir una extensión de la misma (muchas veces, sin goce de sueldo). Que estés físicamente en el trabajo cuando tu mente sigue junto a tu bebé, no le sirve a nadie: ni al bebé, ni al empleador ni a ti.

La tranquilidad, ante todo

Si en tu empleo no cuentan con servicio de guardería, asegúrate de dejar a tu hijo en buenas manos, en alguien en quien puedas confiar. Puede ser un familiar, una institución o una baby-sitter de confianza. Lo importante es que sientas que tu hijo estará cuidado y protegido y que sepas que se te contactará ante el mínimo inconveniente que pueda surgir.

Ten paciencia contigo misma

No esperes volver al trabajo siendo la misma que eras antes (especialmente si has sido madre por primera vez). Es lógico que, al principio, te encuentres pensando varias veces al día en tu bebé, preguntándote si está bien o haciendo algunas llamadas a su cuidador para controlar todo. Asume poco a poco tus responsabilidades laborales, hasta que sientas que te acostumbras al nuevo ritmo y que puedes ir incrementando tus períodos de atención.

Disfruta de tu trabajo

Piensa en aquellos aspectos de tu trabajo que te resultan más gratificantes y que te llevaron a elegirlo en un primer momento (así sea el dinero que ganas). Disfruta de los momentos divertidos junto a tus compañeros, o de los desafíos que logras superar cada jornada. Concéntrate en lo que te gusta de trabajar y piensa que también a tu hijo le hará bien tener una madre feliz.

En cambio, si realmente no encuentras satisfacción en tu empleo, no culpes a tu maternidad: tal vez sea la hora de cambiar de trabajo.