captura finiquito.es

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Lo primero a tener en cuenta cuando dejamos de trabajar en una empresa es definir la situación. Puede ser que nos despidan por haber incumplido nuestro contrato o nuestras obligaciones, por determinadas circunstancias de la empresa o bien somos nosotros mismos los que decidimos marcharnos.

En caso de que nos despidan y no queden claros los motivos, se podría considerar despido improcedente y su proceso se complica ya que es denunciable y puede acabar en los juzgados.

Una vez definidas las causas de la finalización del contrato, es importante que recibamos de la empresa nuestro finiquito y, en su caso,la notificación escrita del despido con sus causas.

¿Qué es el finiquito?

El finiquito es un documento que, tras la extinción del contrato, sirve como verificación de la finalización del mismo y en el que la empresa paga al trabajadores las cantidades que le debía.

Resumiendo el artículo 49.2 del Estatuto de los Trabajadores, todos los empresarios tienen la obligación, al extinguir un contrato laboral ya sea por notificación del empresario o por preaviso del trabajador, de facilitar un documento de liquidación de las cantidades adeudadas.

Dentro del finiquito se incluyen los días de vacaciones que los trabajadores han generado y que no han disfrutado, así como la parte correspondiente según lo trabajado de las pagas extraordinarias y el salario de los días del mes del cese de la actividad. Además, dependiendo de la situación del despido, se incluirá la indemnización por finalización del contrato.

¿Cómo se calcula el finiquito?

Para calcular el finiquito debemos seguir unos pasos:

Lo primero es conocer el salario del último mes y calcular lo que se cobra al día para multiplicarlo por el número de días trabajados antes del fin del contrato.

El cálculo de las vacaciones se realiza contando desde el 1 del enero hasta el último día trabajado. Por cada mes de trabajo se generan 2,5 días de vacaciones. La mejor manera de calcularlo es haciendo una regla de tres teniendo en cuenta que se asignan 30 días (salvo convenios o acuerdos específicos) por año trabajado (360 jornadas). Una vez obtenido el resultado hay que restar los días de vacaciones disfrutados.

Si se tiene derecho a pagas extraordinarias, el cálculo es similar al de las vacaciones haciendo una regla de tres entre los días trabajados desde la última paga y el total de las pagas por año.