Las profesiones liberales son aquellas actividades en las cuales predomina el ejercicio del intelecto, que han sido reconocidas por el Estado y para cuyo ejercicio se requiere la habilitación a través de un título académico.

¿ Cuáles son las profesiones liberales?

Al círculo de los profesionales liberales pertenecen, principalmente, aquellos que ejercen una actividad en base a una cualificación profesional específica y/o a un determinado talento creativo, y de esta forma prestan un servicio cualificado, independiente y responsable.

  • Profesionales de la salud como médicos, naturópatas, fisioterapeutas,
  • Profesiones del ámbito del asesoramiento legal, fiscal y económico como abogados, notarios, contables, asesores fiscales,
  • Profesiones científicas y técnicas. Aquí se engloban principalmente ingenieros y químicos.

¿ qué hacer si quieres pertenecer al círculo de profesiones liberales?

Las profesiones liberales tienen una característica muy particular como lo es la remuneración de quienes las ejercen, ya que teniendo en cuenta que no están subordinados, su remuneración no es salario en los términos del código sustantivo del trabajo sino que su remuneración se realiza mediante el pago de honorarios, lo que supone que no existe un contrato laboral sino un contrato de servicios, el cual está regulado por la legislación civil.

1. Elegir adecuadamente la formación. En profesiones, como por ejemplo abogado, ingeniero o arquitecto, es evidente que se requieren estudios universitarios, pero en otras como diseñador gráfico o de interiores no está tan claro. Hay que asesorarse bien porque un curso de unas pocas horas no es suficiente.

2. Adquirir experiencia. La universidad prepara técnicamente, pero antes de trabajar por cuenta propia conviene hacerlo por cuenta de otro. En algunas profesiones serán suficientes un par de años o menos, en otras hacen falta hasta cinco, a ser posible en diferentes empresas de España y el extranjero.

3. Buscar socios o compartir el despacho profesional. Así se reparte el riesgo, la inversión en tecnología y los gastos del local. Lo ideal es un equipo de dos o tres personas de disciplinas complementarias, por ejemplo, un arquitecto con un diseñador de interiores o un ilustrador con un diseñador gráfico. Juntos podrán compartir proyectos y clientes.

4. Constituir la empresa. No es lo más difícil, a veces basta con darse de alta como autónomo y empezar a trabajar. En todas las comunidades hay programas de apoyo a la creación de empresas que orientan gratuitamente sobre los trámites a seguir y el acceso a créditos blandos.

5. Dotarse de una mínima infraestructura. Cada profesión es diferente, aunque en general la inversión en tecnología, impuestos, local, mobiliario y material de oficina rondará los seis mil euros durante el primer año.