No siempre el mejor llega primero a la meta

No siempre el mejor llega primero a la meta

profesion.es le muestra 3 razones de por qué no merece la pena ser siempre el mejor.

Razón nº1: Siempre será aquel que deba realizar las tareas más desagradables
Los jefes son fácilmente predecibles. Cuando se dan cuenta de que uno de sus trabajadores ofrece un gran rendimiento, acaban siempre solicitando su ayuda. Esto provocará de alguna manera que tenga la impresión de que usted sea el único en la empresa que todavía trabaja bien. Los demás compañeros demostrarán incapacidad a la hora de resolver una tarea determinada. El jefe en lugar de discutir con estos trabajadores, irá directamente a usted, porque sabe, que es capaz de terminar la tarea sin refunfuñar. No debe ponerse nunca el listón tan alto como pueda. Los deportistas de élite siempre mejoran sus récords del mundo tan sólo por un segundo o por un centímetro. Cuanto mejor rendimiento ofrezca, más expectativas se creará su jefe, lo que a su vez provocará algún día el sentimiento de que no podrá estar a la altura.

Razón nº2: Podrá ascender difícilmente en la jerarquía de la empresa
Para poder ascender en la empresa, se necesita más que poseer brillantes habilidades y competencias. En vez de dedicarse a tareas más elevadas, corre el peligro de no agradar a su jefe. Él ya conoce de sobra sus habilidades, puesto que usted siempre se ha asegurado de tener al jefe contento. ¿Por qué tendría que recomendarle para un puesto mejor?. Perdería a su mejor hombre y al mismo tiempo pondría en peligro su posición en la empresa. A través de ese ascenso potencial sólo conseguiría una fuerte competencia que podría incluso quitarle el trabajo de jefe.

Razón nº3: Será considerado por sus compañeros como un empollón o un prepotente
En eso no ha cambiado nada desde el colegio. Si se hace querer particularmente por el jefe, la mayoría de sus compañeros le tendrán manía. Medite muy bien en que grado quiere actuar. Por lo general debe ser hábil para contenerse y no poner todas sus capacidades a prueba. En especial en el caso de que acabe de empezar en un nuevo puesto de trabajo y sus compañeros le estén evaluando. Al principio enseñe progresivamente de lo que es capaz. Tome el tiempo suficiente para acostumbrarse a su entorno y poner en práctica sus habilidades.

Conclusión: El arte para conseguir una carrera con éxito está en saltar exactamente lo alto que se le exija. No deje que conozcan enseguida lo bueno que es. Es mejor ser subestimado que ser visto desde el principio como un competidor a los ojos de compañeros y jefes. Brille, pero sólo en los momentos en los que esté a la vista de un gran público y eventualmente, cuando sea portador de alguna decisión que proceda directamente de su jefe. Esto dará a conocer sus habilidades y querrán que posea más responsabilidad dentro de la empresa.