En vacaciones y fines de semana, desconecta

En vacaciones y fines de semana, desconecta

Las exigencias en la vida laboral suelen extenderse más allá de las horas estrictamente dedicadas al trabajo. Hay muchas personas que se llevan tareas para completar en sus horarios de descanso, en el recreo del almuerzo, por las noches o incluso los fines de semana. Y, si bien es aceptable que alguna vez debamos esforzarnos para cumplir con un plazo de entrega, lo ideal es poder descansar y relajarnos para rendir al máximo durante toda la semana laboral.

Si eres de aquellos que no recuerda cuándo fue la última vez que estuvo más de veinticuatro horas sin pensar en el trabajo, entonces viene siendo hora de que aprendas a desconectarte los fines de semana. Aquí te contamos cómo hacerlo.

Apaga el móvil

Una medida muy sencilla que puedes tomar para que la oficina no te invada cuando estás en tu hogar, es la de mantener apagado el teléfono móvil cuando te vas del trabajo. Si sabes que te necesitan a cualquier hora, de cualquier manera avisa que no estarás disponible durante el fin de semana. Apaga el aparato y simplemente olvídate de él. Nadie puede cuestionarte lo que hagas con tu tiempo libre.

Comienza a exigir recompensas

Si tu puesto es jerárquico, y sabes que de vez en cuando deberás trabajar de más –horas extra, largas reuniones que se extienden a altas horas de la noche, adelantar trabajo los fines de semana-, comienza a pedir que se te haga valer en consecuencia. Ya sea reclamando el pago de las horas extras, pidiendo un aumento o bien solicitando que se te compense un fin de semana atareado con un día libre, es importante que tus jefes comprendan que disponer de tu tiempo no les saldrá gratis. Y posiblemente aflojen la presión.

Organiza actividades de ocio

¿Adelantarías trabajo si justo este fin de semana se casara tu sobrina? ¿Y si fuese el cumpleaños de uno de tus hijos? Seguramente no. Lo que debes entender es que todo tu tiempo de descanso es igualmente valioso, y que el trabajo no debe invadirlo por tu propio bien, y no sólo el de los que te rodean. Por ello, acostúmbrate a armar planes para todos los fines de semana: un asado con tus amigos, un campamento en las afueras con tu hijo pequeño, una cena romántica con tu pareja. Y si lo que de verdad necesitas es desconectar, regálate una estancia en un balneario. Por ejmplo, con un tratamiento de spa en Málaga, volverás con las pilas recargadas para enfrentarte a todos los desafíos del trabajo. Comprenderás que no puedes renunciar a cosas tan importantes.

La próxima vez que estés a punto de renunciar a tus días de merecido descanso por hacer algo de dinero extra, o simplemente por quedar bien, piensa en tus prioridades. Recuerda: hay que trabajar para vivir, y no vivir para trabajar. Tu familia, tus amigos y tú mismo te lo agradecerán.