Existen multitud de páginas que explican cómo hacer un curriculum

Existen multitud de páginas que explican cómo hacer un curriculum

El currículum es nuestra carta de presentación ante una empresa. Aunque la información contenida en él puede no reflejar del todo lo que podemos dar de sí, lo cierto es que hay que intentar que contenga los puntos más importantes que queremos que se tengan en cuenta cuando nos postulamos a un nuevo puesto de trabajo.

Puntos a tener en cuenta
Existen muchas recomendaciones para elaborar un buen currículum: unas son muy válidas, otras están comúnmente aceptadas como recomendables y otras se basan sólo en una experiencia personal afortunada que puede no ser considerada relevante.
Veamos unos cuantos puntos fundamentales que debemos tener en cuenta a la hora de redactar nuestro currículum:

  • Brevedad: siempre hay que tener en cuenta que la persona encargada del proceso de selección al que nos presentamos tendrá que examinar docenas, a veces cientos, de documentos. Hay que presentar la información que queremos aportar de forma breve y concisa, sin andarse por las ramas. Para ello, examinaremos los aspectos que resultan relevantes y trataremos de eliminar aquello puntos que no sean de interés para el puesto de trabajo al que aspiramos. En general, un buen currículum debe caber en una cara de un folio.
  • Claridad: relacionada con el punto anterior, la claridad se refiere a nuestra capacidad para resumir elementos clave. Hay que ser específicos con aquellos detalles que creemos que puedan ser interesantes o decisivos, y si pensamos que pueden resultar fundamentales, resaltarlos de alguna manera.
  • Presentación: en este sentido, debemos cuidar tanto la presentación formal (papel, color, tipografía) como la ortografía y la sintaxis. Recordemos que una falta de ortografía puede mandar directamente a la basura al currículum más impresionante. Por otro lado, la disposición espacial debe ser cuidadosa, con espacios generosos, una adecuada separación entre párrafos y con secciones bien definidas. El tipo de letra debe ser lo suficientemente grande como para que no haya que hacer esfuerzos para desentrañar el texto; es preferible no usar colores distintos, aunque pueden utilizarse para marcar los diferentes apartados.

Cómo estructurar correctamente la información
Debemos organizar la información que aportamos en nuestro currículum de una forma ordenada y clara, que permita al lector hacerse una idea rápida de nuestra experiencia y méritos.

El encabezamiento debe hacer constar nuestro nombre y apellidos, como si fuera el “titular” del currículum, para que el responsable de la selección tenga claro a quién se dirigirá. A continuación, incluiremos una sección con nuestros datos personales: fecha de nacimiento, dirección, teléfono y correo electrónico. Podemos incluir, si lo consideramos relevante, nuestro estado civil. También una página web personal, si pensamos que los contenidos pueden influir de alguna manera en la decisión del entrevistador.

A continuación incluiremos una nueva sección con nuestra formación académica. Aquí detallaremos nuestros títulos y los centros en los que cursamos las titulaciones. Pueden añadirse en este apartado, o bien separarlos en otro distinto, nuestros conocimientos de idiomas e informática; agregaremos los centros donde cursamos clases, los niveles obtenidos y las certificaciones obtenidas (si las hay).

La siguiente sección será la más importante: experiencia profesional. Hay unos cuantos datos básicos que hay que incluir siempre: puesto que ocupábamos, funciones del mismo, nombre y actividad de la empresa y las fechas de inicio y fin en las que realizamos nuestra labor.
No obstante, existen algunos trucos para “embellecer” este apartado y que debemos tener en cuenta. En primer lugar, podemos incluir personas que puedan dar referencias de nosotros al entrevistador; no siempre es necesario, pero en determinados trabajos puede ser determinante el hecho de que conozcan de primera mano nuestra valía profesional.

Hay que ser muy claro y específico a la hora de identificar nuestros antiguos puestos de trabajo. El lenguaje que utilicemos debe corresponderse con el argot laboral: así, no diremos que supervisábamos el trabajo de los comerciales de la empresa, sino que debemos definir el puesto como “Secretario de dirección” o “Gestor de personal”. Hay que citar siempre la persona para la que trabajábamos y el tamaño de la empresa, ya que son datos que suelen resultar relevantes. Si es posible, deberíamos incluir cifras de negocio (“era encargada de un área que generaba más de 1 millón de euros anuales”).

Por último, y como colofón del currículum, se puede adjuntar un apartado con otros datos, como cursillos, conferencias a las que hemos asistido o habilidades personales. Sólo debemos hacerlo si lo creemos relevante para el puesto; en caso contrario, es mejor no hacerlo.

Lo que hay que evitar
En general, no hay que ser farragosos en la explicación de nuestras capacidades y en lo referente a nuestras experiencias laborales anteriores. Es mejor explicar en pocas palabras nuestras habilidades, ya que el encargado de la selección se formará una imagen más rápida de nosotros.
Como es lógico, no es conveniente mentir en nuestro currículum: no sólo pueden descubrir nuestras aseveraciones si consultan con antiguas empresas, sino que podría inducir a que nos asignasen tareas para las cuales no estamos preparados. A la larga, todo quedaría al descubierto.

En pocas palabras: un currículum debe ser breve, claro, ordenado y preciso. Nuestras habilidades harán el resto.