Un ascenso conlleva responsabilidad

Un ascenso conlleva responsabilidad

Muchos sueñan con obtener ese ascenso tan esperado (acompañado, seguramente, de un jugoso aumento de sueldo). Sin embargo, no son pocas las personas que sufren cuando les llega el momento de ascender en su trabajo. ¿A qué se debe esto? ¿Cómo puede ser que las perspectivas de progreso no representen una buena noticia sino un motivo de estrés, angustia y hasta de depresión?

El miedo al éxito

Los psicólogos hablan de prosofobia o “miedo al éxito” cuando un individuo, ante la perspectiva de hacer progresos en un área determinada, se encarga sistemáticamente de boicotearse, ya sea de forma consciente o bien inconsciente. Aunque parezca mentira, esta condición está relacionada con la opuesta, el miedo al fracaso. En efecto, detrás del miedo al éxito se esconde un profundo miedo a fracasar, una sensación de baja autoestima y la creencia de no ser merecedores del éxito. Es un cuadro psicológico complejo que puede derivar en consultas con un profesional.

Muchas veces, el miedo no es al éxito en sí sino a sus consecuencias. Hay quienes temen no ser capaces de conservar el estado exitoso (en realidad, entonces, temen al fracaso). Otros tienen miedo de que los demás los rechacen a causa de su triunfo. Y finalmente, la falta de autoconfianza o el sentimiento de inferioridad son los que hacen sentir el miedo a no obtener, finalmente, el éxito, o bien a no merecerlo.

Cómo se manifiesta el miedo al éxito frente a un ascenso

Las ideas recurrentes que tienen las personas con miedo al éxito reflejan sus temores. Por ejemplo, alguien con miedo al fracaso puede pensar: “Me ascendieron. ¿Qué tal si no soy bueno en mi nuevo puesto? ¿Y si mi jefe termina por despedirme?”. Otra persona con miedo al rechazo de los demás pensará cosas como: “Éste es el fin de la amistad con mis compañeros, seguramente ya no querrán ni siquiera dirigirme la palabra, seguramente creen que soy un trepador”. Y alguien con baja autoestima pensará: “Yo no sirvo ni siquiera para este trabajo que hago ahora. ¿Cómo es posible que me hayan ascendido justo a mí? Debe haber un error. ¿Y si mi superior quiere aprovecharse de mí?”.

Atención: no siempre que experimentes cierta inquietud frente a la posibilidad de un ascenso implicará que eres fóbico al éxito. Es normal sentirse algo abrumado frente a las nuevas responsabilidades, o bien echar de menos nuestra antigua oficina y nuestros viejos compañeros. Pero el sentimiento que debe primar es el de la satisfacción ante un logro bien merecido.