Algunos truquillos para no tener memoria de pez

Algunos truquillos para no tener memoria de pez

En el año 477 A.c., el poeta griego Simónides dejó asombrados a sus coetáneos por su capacidad de retención de datos. Había sido contratado para dar un recital de poesía durante un banquete. Después de su actuación, salió un momento de la sala y, justo entonces, el techo del edificio se hundió, provocando la muerte de todos los comensales. El desastre fue tal que la identificación de las víctimas fue dificilísima. Simónides hizo lo imposible al recordar con exactitud dónde se sentaba cada uno de los invitados.

Técnicas para recordar: Método de Loci

El de Simónides se conoció desde entonces como el método de Loci: para recordar diversas piezas de información se colocan en un lugar diferente de una imagen mental (la mesa de un banquete, una casa o un recorrido). Este método se puede aplicar para recordar cosas sencillas, como la lista de la compra, visualizando mentalmente el recorrido que debes hacer para coger cada uno de los productos.

Acrónimos, rimas y canciones

Para recordar el nombre de los Grandes Lagos de Norte América, muchos estudiantes han utilizado el acrónimo HEMOS. Cada letra te apunta los siguientes nombres: Huron, Erie, Michigan, Ontario y Superior. Un método fabuloso más allá de la época escolar. También las rimas o canciones imaginarias te pueden ayudar.

Repeticiones y asociaciones

Otro truco para aprender el nombre de una persona que te acaban de presen¬tar es usarlo el máximo de veces durante el encuentro. Por ejemplo, si nos presentan a José, preguntarle si le llaman José o Pepe o, siempre que sea posible, introducir su nombre en la conversación. Después, completar el método, asociando su nombre a alguna imagen, por ejemplo, a la del actor José Coronado. Las asociaciones también resultan útiles para recordar fechas. Si nuestra hermana nació el 28 de setiembre, podemos asociar el 28 con los Santos Inocentes y septiembre con el inicio del curso escolar.

Seguir una rutina

Ésta rutina nos ayuda a cumplir con nuestras responsabilidades y a tener una vida más ordenada y satisfactoria. En definitiva, poner los objetos en el mismo sitio tiene más ventajas que inconvenientes. Este simple acto te ayudará a tener las cosas ordenadas y a saber habitualmente dónde encontrarlas. Pero si siempre guardas las llaves del coche dentro de un cajón y un día las dejas sobre la mesa del comedor, después te volverás loco buscándolas. Por eso, es mejor ser metódica.

Pequeños grandes aliados

Como refuerzo de la memoria resultan especialmente útiles las llamadas ayudas externas, que incluyen: agendas, notas adhesivas, pizarras magnéticas o simples escritos en la mano. Si empiezas a sufrir lapsus, es conveniente que eches mano de estas herramientas para que puedas recordar tus compromisos con más facilidad.

De todas maneras, tendrás que descubrir tú misma la opción que mejor se adapta a tu personalidad. Por ejemplo, si dominas las nuevas tecnologías, puedes utilizar agendas electrónicas o grabadoras digitales.

De la misma manera que vas al gimnasio para estar en forma, tu cerebro y memoria también necesitan unos cuidados mínimos. Además, el entrenamiento continuado reduce la preocupación y la ansiedad que provocan las pérdidas de memoria.

Entrenamiento diario

Puedes encontrar ejercicios de muchos niveles de dificultad. Como tampoco es cuestión de que te presentes a un concurso de mentes prodigiosas, los juegos que se proponen en este reportaje son aptos para todos los públicos.

Pero ten en cuenta que la memoria se puede ejercitar sin que te compliques demasiado la vida. Hacer crucigramas, recordar la lista de la compra, las informaciones más importantes de las noticias de televisión o hacer un resumen del último libro leído son algunos de los ejercicios que puedes realizar a diario. ¡Sólo es cuestión de empezar a poner en forma tu mente!.