¿Cuál es la mejor manera de ejercitar la memoria?

¿Cuál es la mejor manera de ejercitar la memoria?

¿Te has vuelto loco alguna vez buscando las llaves del coche? ¿Al salir de casa te preguntas si has apagado la luz? ¿Eres de los que siempre olvida los nombres de conocidos…? Si has respondido afirmativamente a estas preguntas seguro que te has planteado en alguna ocasión si tu memoria funciona bien.

Lo más probable es que estos lapsus de memoria, aunque muy incómodos, no sean indicio de ninguna patología grave. En general están relacionados con las actividades habituales. Si al salir de casa siempre apagas las luces y coges las llaves del coche del mismo sitio, seguro que harás estas acciones sin prestarles demasiada atención, casi de manera automática. Pero si nos falla la memoria en estos casos: ¿por qué, en cambio, podemos recordar con toda nitidez y detalles hechos de nuestra infancia o juventud? Sencillamente, por la propia estructura de la memoria.

¿Cómo funciona?

Para explicarlo de forma gráfica, la memoria está compuesta por diferentes “almacenes” o archivos de datos, que pueden funcionar con autonomía o conectados. En uno se guardan las vivencias de nuestra vida, en otro, los conocimientos adquiridos o la información poco importante.

Hay que tener en cuenta, de todos modos, que la capacidad para recordar un hecho disminuye con el tiempo de forma exponencial. Piensa que el 85% de tus experiencias quedan fuera de tu memoria al cabo de un mes, si no es que recurres a métodos para fijar esta información en tu cerebro. Se mantiene, sin embargo, el 15%, que se corresponde con aquellos hechos que te han marcado por un motivo u otro.

Los lapsus más comunes

Otro tipo de olvidos tiene que ver con la pérdida de objetos habituales, como los monederos, los teléfonos móviles o las gafas. ¿Qué había venido a buscar aquí? es otra de las preguntas que se hacen los desmemoriados. Olvidar lo que te acaban de decir o lo que acabas de leer, tener un nombre “en la punta de la lengua” o no saber en qué día vives son otros descuidos comunes.

¿Por qué no recordamos las cosas? ¿A qué se deben estas pérdidas de memoria?, te preguntarás. En general, están relacionadas con diversos factores:

Falta de ejercicio mental. Cuando más activa seas mentalmente, más agilidad tendrás. Si desde tu más tierna infancia trabajas la mente, evitarás más adelante sufrir estos lapsus que pueden llegar a entorpecer tu vida.

Falta de atención o desinterés. Si quieres hacer mil cosas al mismo tiempo, seguramente no prestarás atención o a lo que estás haciendo. De la, misma manera, puedes encontrar tu vida rutinaria y sentirte desmotivada. Por eso es importante realizar nuevas actividades, acostumbrarte a hacer una cosa detrás de la otra y sentir curiosidad por lo que te rodea.

Déficit de algunos de los sentidos. Si sufres alteraciones o enfermedades relacionadas con la vista o el oído, no registrarás bien la información que quieras recordar por lo que después no la recordarás. Por ello es conveniente hacerse revisiones periódicas.

Problemas en la comprensión. Si alguien te intenta explicar, de forma técnica, cualquier asunto, casi seguro que al cabo de diez minutos no lo recordarás, sencillamente porque no habrás entendido nada.

Nivel de autoexigencia demasiado alto. Cada persona necesita su propio ritmo, ya sea en el trabajo o en su vida particular. Si quieres ser siempre perfecta y rápida, este hecho te puede ocasionar ansiedad que, a su vez, te provocará pérdidas de memoria.

Ansiedad, depresión o estrés. Estas tres alteraciones repercuten negativamente sobre la memoria. Además, afectan a la capacidad de concentración y de aprendizaje. En estos casos, cuando se superen los problemas, la memoria volverá a funcionar con normalidad.