Es cierto: la economía mundial está atravesando una de las crisis más grandes de las que se tenga memoria, y el aumento de las cifras de la desocupación es uno de los índices de su gravedad. Uno debe considerarse afortunado si cuenta con un empleo. Pero esto no quiere decir que abandonemos sin más cualquier ambición de progreso (sí que debes pensarlo muy bien antes de tomar cualquier decisión importante).

Cada vez te cuesta más levantarte a la mañana

Si estamos llegando a fin de año, si falta poco para las vacaciones o están comenzando los días de frío, es normal que te cueste despertarte y sigas un rato con sueño. Intenta irte a la cama más temprano y no comer una cena demasiado pesada.

Sin embargo, si lo que te arrastra bajo las cobijas cuando el despertador suena por tercera vez es la idea de faltar al trabajo, si te abruma la perspectiva de un día en tu rutina normal y si incluso te has hecho pasar por enfermo más de una vez en el último tiempo, evidentemente hay algo en tu trabajo que no te satisface o que te estresa más de la cuenta.

Sientes que ya no creces

Tal vez estés ganando un muy buen sueldo. Pero si te agobia realizar las mismas tareas una y otra vez desde hace años, y no tienes perspectiva de progreso, pronto te sentirás frustrado. En ese caso, es preferible perseguir el crecimiento profesional por afuera de la empresa en la que estás actualmente.

Tus superiores no te valoran

Si trabajas con un jefe al cual todo lo que tú haces le parece apenas suficiente, si encuentra defectos en todas las tareas en las que te desempeñas, no reconoce tus logros o te trata mal, debes ponerle punto final a esa situación. Un primer paso sería hablar con esta persona cara a cara y explicarle cómo te sientes. Con ello debería bastar para que por lo menos intente modificar su actitud. Pero si no, en cuanto puedas abandona este trabajo y busca algún lugar donde se te valore tal como eres.

Fantaseas con “escapar de tu vida”

Si cada vez con mayor frecuencia te imaginas saliéndote de tu ruta habitual, enfilando para el aeropuerto y tomando un avión a cualquier parte, puede suceder que estés en crisis con uno o más ámbitos de tu vida. ¿Puede tratarse de un conflicto no resuelto con tu pareja, con tus padres o con tu sexualidad? ¿O acaso es una crisis laboral o vocacional? Presta atención a las situaciones que te disparan las fantasías de huida, y con ello obtendrás la clave sobre qué necesitas cambiar.