No es aconsejable mentir en el currículum

No es aconsejable mentir en el currículum

Elaborar un buen currículum es la clave para conseguir empleo. Un resumen breve que destaque toda nuestra formación académica, nuestros conocimientos, nuestra experiencia laboral y nuestros logros parece la puerta de entrada al empleo soñado. Claro que, cuando tenemos fallas en algunos (o todos) de los campos citados, podemos caer en la tentación de “ficcionalizar” nuestro currículum, creyendo así que al menos obtendremos la oportunidad de acceder a una entrevista.

Pero esto es un error. No estamos hablando de disimular algunas fallas omitiendo algunas piezas de información. Estamos refiriéndonos a deformar la verdad y poner en el CV datos que no son ciertos: empleos inventados, cursos que jamás tomamos o hasta títulos que no tenemos. Ello sólo puede traernos problemas.

Qué se dice, qué se calla

Según estadísticas oficiales de algunas empresas norteamericanas, cerca de un 30% de los postulantes admitió haber falseado al menos algunos detalles menores en su currículum. Suele mentirse indicando empleos en compañías que hace tiempo hayan dejado de existir o incluso en empresas inexistentes –con lo cual no hay forma de comprobar las referencias-. También se exagera en cuanto a los postgrados, maestrías o cursos realizados. Finalmente, otra manera de disfrazar el currículum consiste en omitir empleos en los que no se haya tenido una buena experiencia.

Por qué mentir

El problema es que algunas empresas realizan búsquedas tan específicas que a los candidatos les cuesta dar cien por ciento con el perfil buscado. Sin embargo, una posibilidad es enviar el currículum –sin mentiras- y aclarar en una carta de presentación algo como “Si bien sé que no poseo la experiencia solicitada, estoy dispuesto a aprender y superarme en un nuevo trabajo”.

Otras veces, los más jóvenes e inexperimentados creen que agregándose conocimientos o experiencia tendrán la oportunidad de competir por empleos mejor pagados. Pero le llevará muy poco tiempo a sus empleadores detectar su falta de experiencia en caso de que se los llegue a contratar.

Motivos para ser honesto

Falseando el currículum en realidad no favorecemos nuestra imagen sino todo lo contrario. Si la empresa descubre nuestra mentira (y, si es una búsqueda seria, lo más probable es que lo haga), esto puede costarnos no sólo el trabajo que hemos conseguido, sino que hasta se puede convertir en una mancha en tu legajo. Es posible que, después de semejante incidente, tengas aún más dificultades para conseguir empleo en otras empresas. En el caso de las peores mentiras, la propia empresa puede iniciar acciones legales si considera que la mentira de su empleado ha sido grave como para perjudicar a la propia compañía.