Algunos consejos para trabajar por nuestra cuenta

Algunos consejos para trabajar por nuestra cuenta

Si, Uds. ya entienden de qué estoy hablando: tratar con el cliente, escuchar sus necesidades, realizar un esquema, sobre todo hacer un borrador (si fuera necesario), ejecutar el proyecto y cobrar. Después, sentirnos contentos si conseguimos realizar la labor, sin haber tenido que sentir al cliente como a un enemigo.

Muchas de estas cosas las habremos vivido de una manera satisfactoria, por lo menos, una vez en la vida. Es más probable, que hayamos padecido otras en mayor medida. Esto que uno ha sufrido o sufre, no es más que el producto de nuestra labor, de nuestro conocimiento, en pocas palabras, del entorno del trabajo. Estas son las cosas que hacen que nuestro trabajo en Internet se equipare con el de un trabajo de esclavo.

El trabajador FreeLancer siempre es la primera victima. Si tenemos que matar a alguien, no empezaremos matando al cliente, ya que esto seria lo más fácil pero no lo más obvio. Nuestra primera victima seremos nosotros mismos. Todos los males, todas las penurias, las horas de descanso perdidas, las peleas con la/el novia/o no son producto del cliente sino de nosotros mismos. Si vamos a ser FreeLancer, quienes ejerceremos el control del proceso seremos nosotros y nadie más que nosotros, nunca debemos dejar que el control este en poder del cliente. Seremos nosotros los que tendremos la última palabra, podemos decir que no, rechazar el proyecto por alguna razón, no estamos obligados a sufrir. Hay que saber que ningún cliente tendrá compasión por nosotros, no olvidar esto jamás. Entonces, se puede deducir que ese será nuestro comienzo.

Una regla de oro

Debemos ser consientes que lo nuestro no es manufacturar cajas de cartón. Nuestro trabajo es la creación, así de simple, nada más que eso. Nosotros creamos, prestamos ayuda a transmitir a todos aquellos que no tienen la capacidad o no disponen del tiempo para realizar la tarea requerida. Por esto debemos ser los primeros en valorar nuestro trabajo basándonos en la línea que traza nuestra creatividad, nuestro don, el gusto que sentimos por hacer tal o cual trabajo, nuestro conocimiento en el lenguaje. Nunca deberemos cobrar por realizar una tarea mecánica, no es lo nuestro, ya les diré más adelante por que.

Los dilemas

Primeramente debemos sincerarnos, el cliente no sabe y no tiene ni la más mínima idea de lo que hay que hacer, por eso nos contrata, para que lo realicemos por él. Tiene, eso si, una idea aproximada y hasta se podría decir, difusa, de lo que necesita o quiere. Esta idea es una imagen borrosa en su cerebro, una idea poco nítida de lo que le gustaría, pero ni idea de cómo será el producto una vez terminado. Es importante tener presente que no se puede estar diciendo que si a todo. Se deben marcar las diferencias.

Es imperiosamente necesario preguntar bien que es lo que quiere el cliente. Hay que tener la capacidad para identificar un posible conflicto. Se deben trabajar detenidamente estos detalles, nunca intentar contentar al cliente, terminaremos metidos en un embrollo que lo único que conseguiremos es hastiarnos de nuestro trabajo, si sabré de esto. Lo más probable es que terminemos sintiendo vergüenza de lo hecho, porque nunca nos tomamos el trabajo de poner los puntos sobre las íes.

Es una muestra, no 20

Los trabajadores FreeLancer tenemos que entender una cosa: en el 99% de los casos nos pagaran por realizar una muestra y no 20. El trabajo final será el proyecto, un concepto de algo concreto, no el producto de 20 proyectos diferentes…de sólo uno. Este concepto será, de hecho, la visión difusa que tenga el cliente, que nosotros presentaremos trascripta al papel o a algún documento mediático. De esta visión surgirá el concepto, que podrá ser, más o menos aproximado al producto final, pero antes deberemos repetir, con ciertos limites hasta alcanzar el producto definitivo.

Un proyecto no debe ser un par o una decena de proyectos. Un proyecto es, entonces, una idea fuertemente plasmada, tirando a algo sólido. Hay que tener en cuenta que 5 bocetos de un proyecto, son 5 proyectos diferentes, son ideas diferentes, que si bien surgen de una primera idea, se verán distribuidas en 5 cosas diferentes. El cliente nos estará pagando por sólo un proyecto, entonces para que distraer nuestra atención en algo que no nos va a generar absolutamente nada. Les recuerdo que: “se nos paga por crear, no por manufacturar”.

Si un proyecto va a partir de varios conceptos es algo, que se debe pactar de antemano. El cliente puede pactar con nosotros solamente o con 10 FreeLancer diferentes para que les presenten un diseño que se ajuste a lo que pretende, a lo que puede convencerlo. Todo esto, absolutamente se paga. Si, aunque no nos contraten y aunque cueste creerlo, “nadie trabaja por amor al arte”, bueno, siempre hay excepciones, los ingenuos. Si un cliente nos dice: “esperaba ver 4 o 5 ideas diferentes”, ésta más que claro que no tiene idea o se hace el distraído de cómo es el proceso de un trabajador FreeLancer, nuestro deber es el dejarle bien en claro como es el proceso antes de aceptar un compromiso.

Si se diera el caso que un cliente nos pide varias ideas, debemos negociar otro precio. Cada idea es otro proyecto distinto, es tiempo adicional, es creatividad que será puesta a prueba y por supuesto es una inversión considerable. Nos vendrá bien el recordar que un proyecto no es sólo tirar ideas (que también se cotizan) sino que esas ideas se solidifiquen para que el cliente pueda comunicar lo que necesita. Nuestro cliente deberá pagar por un proyecto o una idea, por dos, por mil, que eso nos quede bien en claro a nosotros y mucho más al cliente.