Cuando hacemos nuestro CV debemos saber cómo "disfrazar" nuestras carenciasNuestro currículum vitae es la primera imagen que la empresa –nuestros potenciales empleadores- reciben de nosotros. Sabiendo esto, seguramente te has esforzado en redactar el mejor CV posible, destacando tus logros académicos y laborales. Pero, ¿qué pasa con aquellas faltas que no se pueden evitar? ¿Cómo ocultar que estuvimos uno o dos años sin trabajar, que no sabemos inglés o que del último trabajo nos despidieron por haber llegado tarde demasiadas veces?

Elige bien qué decir…

… Y qué callar. Una de las reglas básicas del currículum es que no hay que mentir: cualquier dato que deforme la verdad puede ser eventualmente corroborado, y nada levantará la mala impresión que causa un entrevistado que miente. Sin embargo, existe la posibilidad de ocultar ciertos datos que nos perjudiquen, sin por ello engañar. Por ejemplo, si has estado un año o dos sin trabajar, evita poner las fechas de tus empleos pasados en el currículum. Tus años como desocupado sólo saldrán a la luz si te preguntan en una entrevista las fechas faltantes, cosa poco probable, ya que lo que más le interesa al empleador es nuestra disponibilidad actual.

No menosprecies tus conocimientos

Puedes sentir que no hablas una palabra de inglés, así que, ¿para qué presentarse a ese aviso que solicita “empleado con conocimientos del idioma”? Sin embargo, muchas veces los empleadores exigen a sus posibles empleados conocimientos que, en la práctica, no serán estrictamente necesarios. Por ejemplo, una secretaria bilingüe tal vez deba recibir la ocasional correspondencia en inglés, pero no necesariamente hablarlo como un nativo. Por ello, si has hecho en alguna ocasión un curso acelerado de la lengua, o al menos estudiaste en el colegio, agrégalo sin miedo a tu CV. En el peor de los casos, si para el puesto tu nivel no es suficiente, puedes comprometerte a comenzar ya mismo un curso acelerado para “refrescar” tus conocimientos.

Referencias a su disposición

Con estas breves palabras al final de tu currículum te evitas el engorro de proporcionar el teléfono de aquel empleador que nunca te tuvo en demasiada estima. Algunas veces las referencias no son solicitadas por el entrevistador, y con esto te ahorras buenos ratos de angustia pensando en qué dirán. De todas maneras, siempre es bueno tener al menos un amigo en el trabajo que dejamos. Podemos dejar su número, es poco probable que alguien confirme su jerarquía en la empresa.