Los cumpleaños de algún compañero ponen a prueba la dieta

Los cumpleaños de algún compañero ponen a prueba la dieta

No es fácil seguir una dieta, ya sea para bajar de peso o bien para mantenerse en forma. A lo largo de nuestro día, encontramos muchos obstáculos, momentos en los que nos tentamos y nuestro régimen amenaza con quebrarse.

La oficina, lugar donde muchas personas pasan buena parte de su día, es una trampa mortal para las dietas: conocer las maneras más comunes de romper el régimen es el primer paso para anticiparlas y, de esta manera, poder evitarlas.

Abuso de café e infusiones

Haz un pequeño cálculo mental: ¿cuántas tazas de café o de té te sirves por día en la oficina? Seguramente, a este número hay que sumarle al menos dos tazas más en una reunión de negocios. Si endulzamos cada taza con un sobrecito de azúcar, estamos ingiriendo una cantidad de calorías vacías de las que seguramente no llevemos la cuenta.

Y aún si lo bebes amargo o con edulcorante, el exceso de café es muy malo para el estómago, ya que puede causarnos acidez y molestias gástricas. Por eso, es preferible reemplazarlo con agua cada vez que se pueda.

Saltearse el almuerzo

¿Cómo? ¿Dejar de comer… engorda? Aunque parezca mentira, así es, ya que al pasar muchas horas sin comer somos proclives a comer de más en nuestra próxima comida, o bien de atosigarnos de bocadillos al pasar. Los nutricionistas aconsejan realizar entre cuatro y seis comidas al día (por supuesto, en porciones pequeñas). Es preferible hacer siempre una pausa para almorzar.

Y, para no tentarse con comida chatarra, es buena costumbre llevar una vianda saludable preparada desde casa: unos vegetales al vapor, por ejemplo, acompañados de una porción de arroz que otorga saciedad. Y nuevamente, bastante agua fresca.

Bocadillos a cualquier hora

Estando en la oficina, seguramente estemos rodeados de compañeros que, generosamente, convidan un dulce un día, una galleta al día siguiente, una porción de tarta el día del cumpleaños… todas tentaciones a las cuales es muy difícil resistirse. Una buena costumbre es tener goma de mascar (sin azúcar, claro) siempre a mano: cuando la comida comience a circular, podemos evitarla cortésmente si estamos mascando algo.

Los tragos después del trabajo

Salir de copas una vez por semana, o más, con nuestros compañeros de trabajo puede ser una estupenda forma de socializar, además de que los lazos de compañerismo y camaradería mejoran significativamente el ambiente laboral. Claro que si el “Happy hour” implica atosigarse de patatas fritas, olivas u otros aperitivos calóricos, como ciertas bebidas alcohólicas, nuestro cuerpo lo sentirá. Lo mejor no es dejar de salir, sino reemplazar las bebidas calóricas por agua mineral o jugos naturales de fruta.