La crisis económica ha sido la verdadera protagonista del año que ahora acaba

La crisis económica ha sido la verdadera protagonista del año que ahora acaba

Podemos tomar este ejemplo para tratar de explicar lo que sucede cuando un banco o financiera de importancia en cualquier país, termina cayendo arrastrando con las ilusiones y el dinero de las personas que confiaron en el.

Precisamente, nadie puede sobornar a un burro con dinero porque, al no manejar ellos el dinero, no tienen el principio de realidad necesario para creer en la Bolsa. Al decir ilusión, capacidad para abstraerse, porque si podemos rescatar un bono, una acción o una inversión (sin haber perdido todo en esta suerte de ruleta financiera) lo recuperado puede terminar en nuestras manos transformado en pagares o cheques, que con mucha suerte, quizás podamos canjear por papel moneda, lo que viene a representar tan sólo una porción muy pequeña del patrón dólar, o cualquier tipo de metal que hipotéticamente tienen “en cautiverio” los gobiernos en la Reserva Federal y, que no deja de ser algo simbólico como lo es la Reina de Inglaterra.

Todo esto, siempre y cuando no hayamos realizado transacciones utilizando la tarjeta de crédito o débito (ese plástico salvador) o lo que es peor aún, comprar desde cualquier página de Internet, lo que hace aumentar la eterna fantasía de pagar con un dinero que jamás paso por nuestras manos y que lo más probable es que, jamás lo haga, resumiendo, que nunca llegaremos a ver.

¿Quedan dudas de que esto parece una religión y, que Dios es el Mercado?

Queda entonces, bien en claro que, con este “Nuevo Testamento” bancario y bursátil, los merecedores del “Cielo” terminan por ser siempre los pecadores. Deberíamos saber muy bien que, cuando un elefante entra en un bazar, los perjudicados son los productos que terminan destrozados.
Está claro que, nosotros hemos aportado la cuota de culpa a la situación. Es entonces que volvemos a García Marquez. Razonemos.

En los programas de estudio para la formación de economistas no figura Psicología entre las materias, un total despropósito, ya que los movimientos monetarios en la Aldea Global están sostenidos precisamente en esa quimera que comparte el inconsciente colectivo.

Cuando un noticiero habla de crisis, las personas salen más rápido que volando a retirar sus ahorros puestos en plazos fijos u otras inversiones. Es ahí cuando descociendo el colchón los guarda sintiéndose más protegido.

La señora que acostumbraba a darles huesos frescos a su perro, hoy lo entretiene con un zapato viejo, el tío que acostumbraba a ir a su trabajo en coche, se decide por guardarlo en el garaje y volver a su viejo monopatín, aquella cariñosa abuela que solía alquilar películas para que vieran sus nietos cuando la visitaban, hoy se ha convertido en una experta titiritera usando las agarraderas para el horno como títeres Art decó, y el pobre anciano a punto de emprender su viaje sin retorno pide a los gritos que en lugar de ataúd le permitan emprender el viaje a dedo.

Resumiendo, con estas actitudes lo que conseguimos es alimentar la recesión, los empresarios “por si las cosas” multiplican los despidos y se termina generando más y más angustia e incertidumbre. Y como resultado, obviamente, las masas terminan estrenando nuevo Mesías, ¿Obama, quizás?, se restaura la hipnosis colectiva y otra vez a tirar manteca al techo.