¿Cuánto hace que no te tomas unas vacaciones?

¿Cuánto hace que no te tomas unas vacaciones?

A veces, una pareja que no puede tener hijos consigue un embarazo en el momento menos pensado; conseguimos una beca para ir a estudiar seis meses en el exterior cuando acabamos de encontrar al amor de nuestra vida; o nos ofrecen un crédito muy conveniente para comprar un coche cuando acabamos de abrir un plazo fijo con todos nuestros ahorros.

Dentro de este rango de situaciones, está que se nos dé la posibilidad de cambiar de trabajo en el momento menos pensado: precisamente, cuando estábamos planificando nuestras inminentes (y merecidas) vacaciones. ¿Qué conviene hacer en este caso? No podemos darte la respuesta exacta, pero sí recomendarte algunos puntos a tener en cuenta.

Sí a las vacaciones

En algunos casos, no debemos dejar de irnos de vacaciones, aún cuando parezca un error rechazar la oportunidad laboral. Por ejemplo, si es un viaje que venimos pagando en cuotas y no tenemos la posibilidad de un reembolso o una postergación. De la misma manera, piensa en tu familia: ¿los niños han esperado todo el año para estar estas dos semanas contigo? ¿Vienes prometiéndole unos días solos a tu pareja de hace mucho tiempo? Para tus seres queridos no da lo mismo que tú estés o que faltes.

Considera asimismo tu salud. ¿Cuánto hace que no te tomas vacaciones? ¿Podrás encarar el nuevo trabajo viniendo de un largo año de trabajo… y con otro año aún por delante antes de poder descansar unos días? En casos como éstos, antes de rechazar el ofrecimiento te conviene negociarlo: según qué tan interesados estén en ti, es posible que te concedan unas semanas antes de que pases a ocupar tu nuevo puesto. Pero siempre corres el riesgo de que encuentren a alguien antes de que regreses.

Sí al nuevo trabajo

Si hace tiempo que estabas pensando en cambiar de trabajo, si tienes problemas con tu jefe o con tus compañeros y el día a día se te está haciendo muy difícil, o bien si el empleo nuevo es una oportunidad demasiado buena como para dejarla pasar (no solamente por el dinero que te ofrezcan, sino porque tal vez represente un importante crecimiento personal y profesional), es posible que decidas hacer a un lado tus vacaciones.

Después de todo, quien trabaja contento no necesita tanto descanso: la energía extra provendrá de tus motivaciones y tu entusiasmo por el puesto nuevo. Seguramente, no te arrepentirás de una decisión meditada y bien tomada.