Se considera “trabajo peligroso” o trabajo de alto riesgo a aquellas actividades que ponen en peligro la vida y la salud (ya sea física y/o mental) de los trabajadores. Es responsabilidad de cada nación del mundo el dictar legislaciones que garanticen la protección del empleado que realiza trabajos riesgosos y de impedir que los menores de edad, bajo ninguna circunstancia, se desempeñen en los mismos.

Algunos trabajos de alto riesgo

Uno de los sectores de mayor peligrosidad es la minería: para quienes trabajan en ella, existen muchos riesgos significativos, que van desde el peligro de derrumbe hasta la manipulación de explosivos, sin olvidarse de mencionar el peligro de asfixia. También son peligrosos los trabajos que exigen manipular químicos o sustancias tóxicas, en especial agentes cancerígenos. Es fundamental que dichos trabajos se ejerzan con una protección adecuada, pero ésta nunca llega a ser absoluta. De la misma manera, son muy peligrosos los trabajos que exponen a radiaciones.

Otra actividad que puede ser peligrosa es la pesca o el trabajo en plataformas petrolíferas, ya que implican alejarse de tierra firme a veces por meses, sin saber con certeza si se va a regresar. Igualmente, las actividades que requieren inmersiones prolongadas son muy malas para la salud.

Las actividades en la construcción son muy riesgosas, tanto por el peligro de derrumbe como también por el riesgo que implica caer al vacío. Manipular maquinaria pesada suele considerarse un trabajo de alto riesgo. Los que trabajan en electricidad, especialmente con alta tensión, también corren peligro día tras día. Y también los limpiavidrios arriesgan su vida cada vez que deben colgarse de un arnés.

Por supuesto, optar por un trabajo como militar en el caso de enfrentamientos bélicos, o por el mero hecho de manipular armas, es un trabajo muy riesgoso. Asimismo, los policías y los bomberos arriesgan su vida ayudando a su comunidad.

¿Por qué elegir un trabajo de alto riesgo?

Quienes optan por algunas de estas ocupaciones, normalmente lo hacen por vocación de servicio (es el caso de los bomberos o los policías), pero también porque no tienen otro recurso para mantener a sus familias. Una buena legislación laboral, además, permite que quienes se desempeñen en trabajos de alto riesgo gocen de algunos beneficios, como ser un salario significativamente más alto que el de otras tareas, o bien horarios reducidos. Lamentablemente, los trabajos de alto riesgo se prestan, en algunos lugares del mundo, a la peor clase de explotación laboral, cobrándose muchas vidas.