
Trabajar en pareja no siempre es la mejor idea
Vale aclarar que estos consejos no se refieren a un amorío ocasional –y clandestino- con algún colega, sino que se aplican a parejas estables con un proyecto en común.
Distinguir claramente los ámbitos
Suena muy fácil decirlo y es muy difícil respetarlo: en el trabajo, se habla de trabajo. Los problemas de casa se quedan en casa. Y viceversa. Si dejamos que la conversación de cada cena familiar gire entorno del trabajo, y si permitimos que una discusión de pareja nos haga tener problemas en la oficina, la situación no podrá sostenerse en el tiempo. Es necesario que los dos miembros de la pareja se comprometan a respetar la independencia de cada ámbito.
Buscar otros intereses en común
Es muy difícil evitar hablar del trabajo con nuestra pareja cuando es lo único que tenemos en común. Por eso, es fundamental hacer juntos otro tipo de actividades que les interesen a ambos y que nada tengan que ver con su ocupación. ¿Ambos son docentes de geografía en el mismo colegio? ¿Por qué no comenzar a bailar tango los fines de semana? ¿Trabajan en la misma oficina? Inscríbanse a un gimnasio que les quede cerca, para ir juntos a la salida.
También es importante que cada uno dé espacio a sus propios intereses, para evitar caer en una relación simbiótica.
Conseguir amigos fuera del trabajo
Si además de trabajar juntos, todos los amigos de la pareja son otros colegas, el trabajo los absorberá por completo. Una buena idea es reunirse en su tiempo libre con amigos fuera del ámbito laboral. De esta manera, ambos podrán relajarse y hablar de otras cosas: deporte, política, cine, libros, chismes o lo que sea que les interese y que no involucre su ocupación.
Al igual que con los intereses, es recomendable que, además de los amigos de la pareja, cada uno conserve su propio grupo de amigos, para ganar independencia y autonomía. A veces, pasar un saludable tiempo separados es la mejor manera de seguir estando bien juntos.

