Ser músico no es como lo pintan
Los shows internacionales, la fama, la aparición en la alfombra roja por los festivales más importantes del mundo… pero la realidad es que la profesión de músico es mucho más dura de lo que muchos se imaginan, y no todo es coser y cantar. Llegar a vivir de la música requiere mucho esfuerzo y dedicación, además de bastante suerte. Sin embargo, hay quienes lo consiguen.
Condiciones para ser músico
El talento por sí solo no hace a un músico. La mayoría de los músicos pasan largos años de su vida estudiando y perfeccionándose con su instrumento. Se puede optar por una formación clásica en un conservatorio o bien por estudiar música popular. En cualquier caso, se exige una dedicación muy fuerte: horas y horas de ensayos, tal vez practicando una misma pieza una y otra vez, para lograr el dominio del instrumento.
Los músicos profesionales continúan ensayando y perfeccionándose toda su carrera. Como existe muchísima competencia, es fundamental procurar superarse a sí mismo constantemente. Además de ensayar e invertir en buenos equipos, si realmente quieres vivir de tu música, deberás moverte. Salvo que tengas la suerte de que te descubra el productor de una discográfica y te vea pasta de estrella pop, lo más importante es que debas esforzarte muchísimo para hacer tan sólo algunos contactos, importantes en el ambiente del espectáculo.
La música como salida laboral
Grabar un álbum no es la única manera de percibir ingresos como músico, así que tampoco es cuestión de desanimarse. Muchos músicos perciben salarios al participar de orquestas, ensambles o bandas de formación estable, o bien cobran por sus presentaciones. Tal vez tengan que resignarse a algunos sacrificios, como por ejemplo no poder elegir libremente su repertorio. Otros músicos encuentran una salida laboral componiendo piezas para publicidad o para cine y televisión.
Dentro de la inestabilidad general de la profesión, una vía más segura para muchos músicos pasa en volcarse hacia la docencia. Si además de tocar música eres bueno transmitiendo a otros ese conocimiento, seguramente sepas aprovechar esa veta docente para vivir de la enseñanza de música. Asegurados tus ingresos, el resto de tu tiempo tendrás vía libre para dar rienda a tu inspiración y a tu creatividad. Con un poco de suerte, todos tus esfuerzos darán fruto algún día.

