
El trabajo infantil es intolerable
Un chico que trabaja no podrá acceder a la educación que le corresponde por derecho, no cuenta con tiempo libre para jugar y esparcirse, y por si esto fuera poco, está expuesto a contraer peligrosas enfermedades o lesionarse debido a las condiciones de empleo precarias en las que se ven obligados a desenvolverse.
¿Qué formas adopta el trabajo infantil?
Muchas de las ocupaciones de los niños son peligrosas, insalubres y atentan directamente contra la vida del niño: por ejemplo, los chicos empleados en acción bélica, los niños esclavizados, obligados a trabajar en las minas o en agricultura (donde se exponen a serias lesiones con maquinaria o bien a peligrosos pesticidas), la explotación sexual de niños y niñas o el manejo de máquinas.
Otras ocupaciones, si bien directamente no atentan contra la salud física del niño, sí están en contra de los derechos del niño y les impiden crecer libres y felices. Por ejemplo, el trabajo doméstico, el empleo en plantaciones, la mendicidad o el comercio.
¿Cuál es la situación de las niñas en particular?
El Día Mundial contra el Trabajo Infantil de 2009 estuvo dedicado especialmente a luchar contra la opresión de las niñas, quienes se encuentran en una situación especialmente desfavorable. Son más proclives a ser abusadas física y psíquicamente, así como también están en desventaja en cuanto al acceso a la educación.
¿Qué podemos hacer para erradicar el trabajo infantil?
Pese a que los distintos países prohíben que los menores de cierta edad (entre 14 y 16 años) trabajen, se calcula que en el mundo hay 246 millones de niños que trabajan, y la mayoría de ellos en ocupaciones de alto riesgo. Es fundamental exigirle a nuestros gobernantes que cumplan y hagan cumplir las normas contra el trabajo infantil. En lo personal, uno puede comprometerse a no adquirir productos en cuya fabricación o distribución se empleen niños.
Finalmente, es importante denunciar las situaciones de explotación infantil con las que nos topemos, aunque la erradicación total implica el apoyo de las familias. Concienciar a toda la población sobre la necesidad de que el niño no trabaje es un paso clave en esta lucha.

