Generalmente son mujeres las personas que optan por esta profesión. Paciencia, dedicación, frescura, simpatía y vocación son los principales requisitos para ser maestra en un parvulario, guardería o kinder. Conozcamos las ventajas y las desventajas de esta profesión, que puede ser tan satisfactoria como agotadora.

Ventajas y desventajas del trabajo de maestra infantil


Atención permanente y estrés

El trabajo con los niños exige una atención al cien por cien. No es sólo la educación del niño lo que está en manos de la maestra, sino también su bienestar y su seguridad. Cualquier descuido basta para tener un accidente o una situación desagradable. Por eso, una de las desventajas de este trabajo consiste en el estrés constante que puede sufrir la docente, al no disponer de cinco minutos para relajarse, ya que los niños exigen atención permanente.

Esto se puede suplir si la docente cuenta con un ayudante en la sala, alguien en quien delegar tareas. Por ejemplo, ayudar a la hora de cambiar a los niños pequeños o acompañarlos al baño si fuese necesario.

Horarios y vacaciones

El horario de trabajo de la maestra de preescolar varía según su dedicación. Normalmente los niños pequeños pasan pocas horas en el jardín de infantes, sin embargo muchas maestras trabajan doble turno. Hay que tener en cuenta que el trabajo no se acaba cuando las madres recogen a los pequeños del establecimiento, ya que las funciones de la maestra incluyen la preparación de clases, la redacción de informes, las reuniones de equipo y el cuidado de materiales, muy importante para el trabajo con niños pequeños.

Existe una ventaja en el trabajo de maestra de educación preescolar a nivel vacacional. Los niños pequeños suelen tener muchos días festivos y vacaciones de verano extensas.

Las satisfacciones de la profesión

Pero, definitivamente, lo que lleva a una persona a elegir este trabajo no es la paga o las vacaciones, sino la gratificación que se obtiene por trabajar junto a los niños. En efecto, la maestra nunca es “una empleada más”. Para los niños, es una depositaria de afecto, de confianza plena y de sonrisas. La satisfacción principal de la profesión radica en acompañar y educar a los niños, en verlos crecer y aprender día a día y en despedirlos al finalizar el año escolar, sabiendo que se ha contribuido a formarlos como personas de bien.