Aunque a primera vista pueda parecer sinónimo de éxito que una empresa capitalista se convierta en el monopolio de su industria, si lo analizamos en profundidad, entendemos que esto puede determinar el estancamiento de la misma. En este sentido, Gates, al erigir su imperio Windows, se convirtió en un verdadero obstáculo para la tecnología y esto entorpeció la escalada que la compañía Microsoft venía recorriendo durante la década pasada.
Como comentábamos en el artículo de despedida a Gates, apuntar a los fabricantes de ordenadores como socios, creando nuevos sistemas operativos no compatibles con los ordenadores antiguos ni con otros softwares emergentes, fue un movimiento estratégico para el porvenir de sus negocios.
En el lado negativo, la persistencia de esta conducta en el tiempo, fue en detrimento de los aportes a la informática de otros ingenieros de software que se vieron aplastados por su política imperial.
Cabe aclarar que estas interesantes observaciones fueron expuestas en el blog de Enrique Dans; un verdadero aficionado a la tecnología, especialmente interesado en los negocios que se tejen detrás de ésta.
Bill no entiende de Internet
Más allá de su innegable monopolio informático, el desarrollo de Internet recorrió caminos separados de Microsoft. También le fue ajeno el desarrollo de la llamada Web 2.0 que duplicó las posibilidades en el manejo de la Web revolucionándola. Estas revelaciones no atendidas a tiempo se constituyeron en puntos débiles de Microsoft, y otras empresas como Google las aprovecharon desarrollándolas al máximo.
Si Bill perdió de vista todos estos aspectos, fue porque su mente capitalista jamás podría haber concebido una red gratuita con protocolos abiertos y disponibles para todos por igual. Su visión controladora no le permitió concebir una manera más abierta de entender el desarrollo tecnológico.
Microsoft vs. Software libre
Bill no supo visualizar algo que otros empresarios sí: software libre. Cuanto más accesible fuera acceder a Internet y a sus servicios, mayor sería su desarrollo -gratuito- a través del trabajo -gratuito- de profesionales comprometidos con la tecnología.
Sin dudas, la actitud acaparadora de Microsoft frente a una competencia que no podía combatir ni comprar, fomentó el odio de los desarrolladores de software libre, incentivándolos a seguir su “lucha” contra el monopolio.
Conclusión
A la hora de hacer balances, habiendo considerado los aciertos y los despistes de Bill, los aspectos positivos y negativos de su gestión, no debemos olvidar que este hombre es el principal creador del Sistema Operativo que la mayoría de nosotros utilizamos hoy: Windows.
Bill Gates es, sin lugar a dudas, la figura protagonista de la Revolución de la Tecnología del siglo pasado. En este sentido, resulta difícil creer que la compañía que él fundó pueda mantener sin su presencia el nivel de influencia que él tuvo en el desarrollo informático.
En la actualidad: ¿A cuántas herramientas que no pertenecen a Microsoft echas mano diariamente? ¿Google? ¿Firefox? ¿Emule? ¿Cuál será el próximo monstruo de la informática?

