Algunas profesiones son cosa de familia
Ahora bien, también suele suceder que algunas combinaciones de estos estatutos no sean totalmente compatibles y sea necesario analizar y repensar los vínculos antes de mezclar títulos varios.
Imposibilidad explícita
Hay algunas profesiones que historicamente se caracterizan por marcar esta separación entre lo familiar y lo profesional de manera sustancial y vital. Es el caso de, por ejemplo, los psicólogos. Desde la formación misma se hace hincapié permanente en la imposibilidad que tiene el profesional de abordar un análisis psicológico sobre personas relativas al núcleo familiar u otros vínculos cercanos.
Teniendo en cuenta que es el propio profesional quien precisa de su indisociable aparato psíquico, el pretender una objetividad que ya de por si es imposible al tratarse de un sujeto, se dificulta al máximo al tener que trabajar sobre un ser querido o conocido. Los vínculos preexistentes pueden dañar y perjudicar el análisis, volviéndolo nulo o, en cierto sentido, inútil.
Otro caso similar es el de los médicos. Es sabido que no es conveniente que los médicos tengan como pacientes a sus familiares cercanos o amigos. Si pensamos en un momento extremo dentro del contexto de una operación es necesario que el profesional pueda permanecer concentrado en lo que es, para el, su objeto de estudio.
Si el cuerpo deja de ser mero cuerpo y se convierte en amigo, familia, ser querido, se corre el riesgo de perder la mirada planamente profesional haciendo borrosa y difícil la situación.
Casos menos claros
Como decíamos, hay casos en los que la profesional claramente necesita de una distancia. Pero en otras, esto no es tan claro. Por ello, es necesario que el profesional en cuestión reflexiona acerca de la necesidad de separar en mayor o menor medida los círculos laborales de los afectivos. Si deben permanecer necesariamente unidos deberán buscarse códigos para mantener los buenos términos y conservar por sobre todas las cosas el cariño entre las personas que se encuentren, por decisión o necesidad, trabajando juntas.
Una alternativa es separar los espacios. Decidir que, por ejemplo, al estar en la casa o en espacios íntimos el trabajo debe dejarse afuera, para ser tratado en el recinto laboral.

