Es cierto: mentir no es la manera de encarar una relación laboral (ni ninguna relación, para el caso). Sin embargo, existen situaciones en las que está permitido disimular un poco la verdad, para mantener nuestra imagen en el trabajo.

Córtate con determinadas cosas
“No me pareció que fuese tan importante aquello”
Si no has hecho un trabajo que tu jefe te había asignado, no ganarás nada con una excusa de este tipo en la cual, para colmo de males, cuestionas su orden de prioridades. Probablemente tengas razón y la asignatura sea un tonto capricho de tu jefe, o tal vez te equivoques y no le hayas dado la importancia que tenía. En cualquiera de los dos casos, es preferible disculparte y decir algo como “(Otra tarea asignada) me llevó más tiempo de lo previsto, pero comenzaré a trabajar en ello de inmediato”.
“Mi matrimonio está atravesando una crisis”
Los problemas personales no deben exponerse en la oficina salvo que sea estrictamente necesario. Esto te resta profesionalidad, porque da la impresión de que tu vida personal invade el ámbito laboral. Si tienes que justificar alguna ausencia o te preguntan por tu cara de preocupación de los últimos días, es preferible un simple “tengo un problema familiar” que ahorre preguntas incómodas.
“Me quedé dormido”
La peor excusa si se trata de justificar un retraso (aún cuando sea cierta). Ser impuntual es un hábito muy negativo que afecta tu imagen en el trabajo –y que los jefes detestan-. Sin embargo, aún cuando seas responsable y habitualmente llegues en hora a trabajar, alguna vez puede sucederte que el sueño o tu reloj despertador te jueguen una mala pasada. En todo caso, si se trata de un episodio aislado, es preferible atribuírselo a algo externo, como un congestionamiento del tráfico o un problema con tu automóvil. Si es sólo por esa ocasión –y no algo que repites cada semana- nadie se preocupará de averiguar si es cierto.
“Preferiría no trabajar más con aquel compañero”
Nunca critiques a nadie en el trabajo, aún en una conversación confidencial con tu jefe. No te hace quedar bien hablar mal de otros, aunque tengas razón. Y nunca sabes si tu odioso compañero no puede llegar a ser tu superior algún día. Si de verdad tienes problemas con un colega y quieres que tu jefe interceda, es preferible decir algo más general, como “me siento incómodo con el ambiente laboral”. A buen entendedor, pocas palabras. Y nadie podrá acusarte de estar hablando mal de otro.
Tags: ambiente laboral, compañeros, comunicación, empleados, empresa, excusas, Jefe, Trabajo
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