
Llevarse el trabajo a casa no debe ser una norma
No hay un inconveniente real si esto es sólo algo ocasional y que, por lo demás, sentimos que sabemos manejar nuestras tareas en el trabajo y disfrutar del tiempo de ocio. Sin embargo, a algunos empleados –y también a directivos- se les hace un hábito prolongar la jornada laboral mucho después de haber abandonado el lugar físico de trabajo. ¿Por qué?
Las tareas nos desbordan
A cualquiera puede tocarle, alguna vez, cumplir con un plazo cuyo límite se le acerca vertiginosamente y darse cuenta de que no llega, a menos que se lleve el trabajo a casa. Pero si esto no es algo casual sino que es la regla, tenemos un problema: o bien no estamos aprovechando bien el tiempo de trabajo, o bien se nos están poniendo (ya sea nosotros mismos o bien nuestro superior) expectativas poco realistas.
¿Tiendes a distraerte con facilidad? Piensa que el tiempo improductivo que tienes en tu horario de trabajo deberás compensarlo tarde o temprano, tal vez robándole horas a tu fin de semana, con el precio que ello conlleva para tu familia y tu salud.
¿Te exiges (o te exigen) demasiado? Habla con tu jefe y pídele que te reorganice tus tareas en un orden de prioridades y de acuerdo con tu capacidad real. Si ves que tareas rutinarias que antes podías hacer a tiempo ahora te desbordan, es posible que estés padeciendo de estrés, estés descansando mal u haya algún problema personal que afecte tu rendimiento.
Adicción al trabajo
Hay casos de personas para las cuales el trabajo se convierte en el único motor de su existencia, y que si se “desenchufan”, se deprimen. Es el caso de los adictos al trabajo. Pregúntate si estás seguro de que no te llevas trabajo a casa, no para ser responsable, sino porque no puedes vivir sin trabajar. La adicción al trabajo es un problema serio que afecta los vínculos sociales de quienes padecen de esta patología. Por fortuna, existen cosas que puedes hacer para lidiar con este problema.
Llevarse el trabajo a casa es una manera de boicotear nuestras relaciones de pareja, familiares y sociales. Así que presta atención a la frecuencia con la cual esto te sucede y no permitas que se te haga una costumbre.

