La "remuneración pretendida" suele atemorizar a aquellos que están buscando incorporarse a la vida profesional de cualquier profesión. Aprender a perderle el miedo a pedir determinado sueldo por nuestro trabajo es algo fundamental para poder aspirar a cualquier puesto.

El dinero es un tema incómodo
La primera cuestión es tener un curriculum bien armado, prolijo, que se entienda y atractivo. Por otro lado está el asunto de saber por donde moverse, a quién darle nuestro curriculum, dónde dejarlo disponible para que otros lo vean, y donde aplicar para ciertos empleos. Ahora bien, en todo esto hay un punto que puede parecer pequeño pero que en verdad no lo es: la remuneración pretendida.
¿Cuánto querés?
En muchos avisos de convocatorias laborales uno de los requisitos para enviar una solicitud laboral es la consignación de la remuneración pretendida. Incluso hay sitios en Internet que tienen esa opción por defecto, ofreciendo una serie de rangos que el usuario debe elegir a la hora de contactar a un empleador. Aquí es cuando se pone difícil para quienes están buscando trabajo.
Primeras búsquedas
Las primeras búsquedas laborales, dentro del campo profesional, tienen mucho de incertidumbre. ¿Cuánto debo cobrar por mi trabajo? Siempre se presenta una dualidad básica. Si pongo un precio muy elevado no van a contratarme a mi sino a aquellos que consignen un valor más razonable, y si pongo un valor demasiado económico no me conviene a mi.
La cuestión está en buscar un punto medio coherente. Luego, perder el miedo al efecto subasta. Si hay otros que ofrecen el mismo trabajo por la mitad del dinero, no tenemos que enloquecer.
Consultar colegas
Una excelente alternativa para fijar honorarios es consultar colegas que estén trabajando en el campo laboral de nuestra misma profesión.
Nos encontraremos que no todos cobran lo mismo, y que, además, no todos comenzaron con el mismo sueldo. Dialogar y preguntar cuál tendrá que ser la remuneración pretendida puede ofrecer una seguridad vital y fundamental para el momento en el que haya que enviar una solicitud.
Por otro lado, hay que saber que no todo es tan taxativo. Hay que tener en cuenta que el hecho de que sea “pretendida” quiere decir justamente eso: lo que el empleado quiere. Podemos por ejemplo, poner un rango de dinero determinado y consignar el hecho de que es un punto discutible. Muchas veces los avisos de empleo no son extremadamente específicos y necesitaremos saber mejor de qué se trata para hablar del sueldo.
Sea como fuere, lo importante es perderle el miedo a la “remuneración pretendida”.
Tags: buscar empleo, Dinero, remuneración pretendida, Solicitud
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