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Consejos de ética profesional

Escrito por admin / 30 de julio de 2008

Recibirse o ejercer una carrera o profesión traen aparejadas una serie de responsabilidades éticas que no sólo afectan al individuo sino a toda la sociedad como conjunto. La tentación o "camino fácil" son algunas de las dificultades que el buen profesional deber sortear.

Cuando una persona adquiere un conocimiento especial o una serie de habilidades se transforma en un profesional. La gran mayoría de las veces la persona adquiere ese conocimiento mediante el curso de una determinada carrera.
El título distingue al profesional, pero a la vez le confiere una serie de responsabilidades. La ética profesional es el conjunto de conceptos y pautas que guían la conducta de todos ellos.

Diferenciando lo correcto de lo incorrecto

El profesional debe, día a día, hacer frente a una serie de situaciones y problemas relacionados con el trabajo y las personas que le rodean. Es deber de todo buen profesional saber diferenciar lo que es correcto o incorrecto dentro de su profesión. Dicho de otra forma, el profesional adquiere responsabilidad moral de acuerdo al conocimiento que posee. Sea cual sea la profesión, en mayor o menor medida, su desempeño afecta a todos los individuos de la sociedad. A la hora de tomar una decisión no debe pensar en su beneficio personal; debe hacerlo pensando en el colectivo.

No caer en la tentación

A lo largo de toda su carrera, el profesional recibirá innumerables tentaciones. Baste recordar a Al Pacino en “El Abogado del Diablo” diciendo: “La codicia es mi pecado preferido”, mientras intentaba volver a hacer caer en la tentación al abogado interpretado por Keanu Reeves. Está en el profesional no sucumbir a la tentación. Podrá escuchar historias de personas que se hicieron ricas haciendo cosas incorrectas o simplemente dejando pasar situaciones. Se enfrentará muchas veces a situaciones en las que deba decidir de qué lado está. Se preguntará una y mil veces: “si otros lo hacen y les va bien, ¿por qué yo no?”.

No ceder a presiones

A veces el profesional termina cediendo y realizando actos que no corresponden debido a numerosas presiones que pueden ser de sus superiores, sus pares o incluso de la propia sociedad. En este caso el hecho es peor aún pues el profesional está dejando de lado sus propias convicciones por hacerle caso a terceros.

El título, el honor y el prestigio están en juego

Lo importante para todo profesional es tomar en cuenta que, en cada maniobra irregular que realice, está poniendo en juego dos cosas muy importantes.
Desde un punto de vista práctico, todo profesional que se presta a una irregularidad está poniendo en juego su título e incluso su libertad. A la hora de tomar una decisión, el profesional debe recordar todo el esfuerzo que le costó licenciarse. Las horas de diversión que tuvo que resignar en pos del estudio y los sacrificios (todos en mayor o menor medida) que ha realizado.
Por otro lado, es su honor y su prestigio el que está en juego. Sabido es que cuesta mucho más construir que destruir. Si el profesional se ve involucrado en un escándalo le será muy difícil (aunque sea legalmente sobreseído) recuperar la credibilidad.

La desatención u o omisión es mala aliada

Muchos profesionales creen que solamente manteniendo conductas correctas están a salvo. Esto no es del todo correcto. Algunos profesionales no dedican el tiempo aconsejado a algunos asuntos y terminan firmando o dando el visto bueno a proyectos o casos que no han estudiado con atención. Una desatención u omisión tiene muchas veces la misma gravedad que un delito.

Su conducta repercute en el bien de toda la sociedad

Es por ello, que todo buen profesional debe, no sólo mantener una línea de conducta impoluta e impemeable, sino tomar en serio su profesión; pues de la misma depende no sólo su bienestar, sino el de toda la sociedad.

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