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Cómo ser un trabajador independiente – Parte 2

Escrito por Lidia Eleo / 15 de septiembre de 2008

Cierta vez, hablando con un amigo diseñador, me comentó algo que le había sucedido con un “cliente”, y paradójicamente, no habría sido el primero. Resultó que este “cliente” le había solicitado la realización de un boceto de diseño de ropa para señoras y mi amigo, con todo el entusiasmo puesto en conseguir esa cuenta, realizó la bocetería y se la entregó.

Algunos consejos para trabajar por nuestra cuenta

Algunos consejos para trabajar por nuestra cuenta

Pasó un tiempo y el cliente no lo llamó para dar comienzo a la producción, esto puso un tanto nervioso a mi amigo. Comenzó a hacer sus averiguaciones y pasados dos o tres meses vió a sus diseños en los escaparates de las tiendas.

Cubrirse las espaldas

Todos estamos expuestos a que nos suceda algo por el estilo. Existen dos formas para evitarlo y cubrirnos bien las espaldas. Supongamos que eres diseñador Web. Puedes poner en tus bocetos marcas de agua antes de entregar el material, y luego hacer entrega del material de forma tal que no permita la posibilidad de edición de manera sencilla. Un ejemplo: Enviar una captura con medidas que no sean las verdaderas sino algo más pequeñas. Estarías evitando que te roben el trabajo.

La segunda opción posible y la más aconsejable es, firmar un contrato con el cliente y en caso de que quiera quedarse con los bocetos y mudarse a otro diseñador “más barato” deba pagártelos. Siempre hay que tener presente que los bocetos, también son trabajo, hay que pensar, idear, poner material o bits.

Saber reincidir (insistir, iterar)

Todo buen diseñador que se precie debe saber reincidir, este caso, me trae a colación lo que suele suceder cuando un hombre quiere conquistar a una mujer: insiste. No baja los brazos ante el primer no, intenta una y otra historia hasta lograr el efecto buscado. Lo que en realidad quiero significar con este ejemplo es que se debe aprovechar muy bien el “arte” de insistir, se deben probar todas las artes posibles para lograr nuestro objetivo. Si no, que lo digan los que más insisten, siempre terminan con la chica de sus sueños.

Se debe saber cuál es el punto justo para cada elección y ejecutar en el momento. La mejor formula para “reincidir” es hacer fáciles los caminos, simplificarlos al usuario, elegir las frases más apropiadas para ser transmitidas destacando lo que el cliente busca.

¿De qué se trata esto?

Esto es lo que llamo reincidir, insistir, iterar. Empaparse con el concepto del proyecto, llegar hasta la obsesión para conseguir el efecto buscado, simplificar de tal manera para que quede algo elegante y sólido.

Nunca trabajes sin un contrato redactado de forma correcta

Muchos van a decir: “esto es algo obvio”. Si, lo es, pero el problema grave es que muchos hacemos cosas que no contempla el contrato. Esto lo hacemos como un favor y la verdad, lo favores no siempre se pagan o devuelven. Podremos hacerlo esperando recibir nuevos trabajos en el futuro, en realidad nos pueden mandar de paseo, porque pueden o quieren, porque nada los ata con nosotros.

Cada vez que estemos por comenzar algo, antes de iniciar las muestras o bocetos, debemos crear un contrato, en lo posible, bien redactado y con lujo de detalles, lo que abunda no molesta. Si fuera posible, podríamos acudir a un profesional para que le de forma. Es importante detallar lo que vamos a hacer, a cobrar, en que tiempo y condiciones. Con esto estaremos acostumbrando al cliente a nuestras reglas (el pondrá las propias) de no hacerlo caeremos en la incertidumbre y nuestro cliente estaría tomando parte del brazo y no sólo la mano. Como resultado, terminaremos trabajando de más, nos cansaremos hasta hartarnos y sentiremos hastió y como no puede ser de otra manera terminará repercutiendo en el resultado final de nuestro trabajo.

No tenemos intenciones de hacer las cosas mal, esto no es bueno, ni para nuestra salud ni para la imagen que queremos dar.

Un contrato bien redactado, nos estará protegiendo, y nunca tendremos problemas serios. Cuando existe un contrato no cabe duda que podremos re-negociarlo, se puede re-negociar esto o aquello y bajo otras condiciones.

Se puede hacer un contrato para, en caso de que no lleguemos a buen puerto con el cliente, se nos pague lo trabajado para idear el boceto o muestra, recordar siempre que bocetar algo es trabajar, es crear, idear y ponerse a trabajar en lo que podría terminar siendo una idea buena.

Los contratos son cosas tan comunes que nadie saldrá disparando si hay que extenderlo o rescindirlo. No debería entonces ser un problema.

Incluye el material a utilizar

Siempre que trabajemos con material de uso comercial se debe incluir en el presupuesto. Que no se nos escape nada.

Para ahorrarnos dolores de cabeza, trabajar tranquilos, incluiremos en el presupuesto el material que vamos a utilizar, lo más detalladamente posible. Los clientes ven con agrado todo tipo de detalle.

Cobrar por el trabajo

El trabajo no está terminado hasta que no fue pagado. No deberíamos entregar nada hasta que el cliente lo haya aprobado. Los problemas suelen comenzar cuando los FreeLancer entregamos el trabajo y el cliente no paga. El trabajo siempre se debe cobrar antes de la entrega.

Puede ocurrir, que tengamos con el cliente, cierta relación o confianza que, nos permitirá recibir los pagos con una posteridad previamente acordada. Recuerda siempre, sin un contrato de por medio puede pasar todo y como dice la ley de Murphy “Si algo puede suceder, lo más probable es que suceda”.

Espero que ésta entrada les haya resultado útil, también soy una FreeLancer. Tengamos presente que nuestra profesión es como cualquier otra. Ser trabajador independiente implica llevar y controlar todo el proceso por cuenta propia siendo nosotros mismos los que valoramos, creamos la idea y ponemos todo de nuestra parte para que esto se cumpla.

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