La desocupación laboral es uno de los males de nuestro tiempo (aunque no exclusivamente). Afortunadamente, existen cosas que todos podemos hacer para mejorar nuestras posibilidades de conseguir empleo, o bien para generar nosotros mismos nuestros ingresos.
Reciclarse o morir
Algunas de las personas desempleadas cuentan con la desventaja de ser mayores de cuarenta, o cincuenta años, con lo cual sus posibilidades de conseguir un nuevo empleo se ven aún más limitadas. Por el mismo motivo, alguien que hace muchos años trabaja realizando las mismas tareas y no se ha perfeccionado –ya sea estudiando un idioma, aprendiendo a manejar un ordenador o capacitándose en su área- tiene menos oportunidades de reinsertarse laboralmente. Sin embargo, no todas son malas noticias.
Toma un curso de capacitación
Mientras estés cobrando un seguro de desempleo, aprovecha tu tiempo tal como si estuvieras trabajando: levántate temprano, haz tus tareas y mantente activo estudiando. Lo mejor que puedes hacer es inscribirte a un curso de capacitación, ya sea para perfeccionarte en tu campo o bien para aprender cosas nuevas. Esta actividad te reportará muchos beneficios, ya que, además de mantener tu mente activa e impedir que te desanimes, puede ser la oportunidad para hacer contactos que te lleven a tu próximo empleo. Y no importa la edad que tengas: nunca es tarde para sentarse a estudiar.
Aprovecha tus contactos
En los momentos difíciles se prueban las lealtades. Seguramente, en tus años trabajando habrás tenido la posibilidad de conocer a muchas personas, y de ayudar a más de uno cuando lo necesitó. Pues bien, ahora que estás en el paro es hora de cobrarse viejos favores: llama a aquellos conocidos a los que una vez les diste una mano, y coméntales tu situación actual. Es posible que alguno se haga el distraído, pero la mayoría se sentirán motivados a ayudarte a conseguir un nuevo empleo, y te pondrán al tanto de todo cuanto sepan.
Comienza un microemprendimiento
Finalmente, no desprecies la idea de empezar un negocio propio. Tal vez no cuentes con el capital para abrir un local comercial (y la crisis por cierto que no facilita los emprendimientos muy riesgosos), pero siempre cuentas con la posibilidad de vender tus habilidades: puedes ofrecer transcribir grabaciones, dar clases de idioma o de algún instrumento musical que domines, vender comida casera y hasta cuidar niños a domicilio. Y, por supuesto, el trabajo freelance te permite hoy en día ganarte la vida desde tu casa.
Tags: crisis y oportunidad, freelance
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