El Museo Nacional de Cerámica González Martí recupera en su exposición “Cerámica rifeña, el barro femenino”, la tradición milenaria de las últimas mujeres alfareras del Rif en Marruecos.
Esta cerámica bereber es todo un logro de supervivencia, ya que su producción artesanal, conseguida a través de la aplicaciones de técnicas ancestrales, todavía se mantiene activa, aunque no por mucho tiempo. Desgraciadamente al final la “modernidad” lo abarca todo, y resulta difícil que esta pequeña producción pueda resistirse mucho tiempo más a la incorporación de nuevos materiales más resistentes y de tecnologías más rápidas y avanzadas.
Se calcula que en un par de generaciones, estas prácticas milenarias, que durante siglos han pasado de madres a hijas en una sucesión constante de cuidado, arte y cariño, desaparecerán. Nuestra única fortuna es que, después de 8 años de preparación y muchos viajes a Marruecos, la exposición de cerámica rifeña se podrá visitar en Valencia hasta el 15 de Abril.
Técnicas ancestrales en el mundo moderno
Probablemente, el visitante no tendrá nunca más la oportunidad de conocer otro arte rural artesano que siga vivo después de miles de años. Porque no hablamos de cientos de años, sino de miles. Las 220 piezas de la exposición se realizaron hoy en día siguiendo patrones milenarios de modelación a mano y cocción a cielo abierto en el suelo marroquí. Antiguas técnicas de alfarería que han pasado de generación en generación hasta llegar a nuestros días.
Ahora bien, actualmente cada vez se practica con menor frecuencia y no resultó nada fácil conseguir las piezas para este evento. Se trata de un trabajo muy duro, que requiere incluso posturas incómodas de técnica neolítica, que las mujeres rifeñas ya no quiere hacer.
El imaginario femenino plasmado en barro
Destaca el hecho de que se tratara de un arte únicamente femenino. En aquel entonces la alfarería se entendía como un trabajo más de la casa, se hacían utensilios como vasijas, recipientes o materiales diversos para la cocina, que eran empleados para su uso diario. Ahora bien, a pesar de este valor puramente utilitario, cada una de estas piezas deja entrever los modos de vida, esquemas de pensamientos e imaginario popular de cada tribu y cada mujer, especialmente a través de unos motivos decorativos cargados de simbología.
El universo femenino de las alfareras ancestrales llega hasta nuestros días y, aunque parece tener ya prevista una fecha para el olvido, por lo menos todavía quedan las piezas de la exposición para mantener viva la memoria.
Tags: cerámica rifeña, Marruecos, mujeres, Valencia


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