Incierto futuro para la arqueología

Futuro incierto para la arqueología

La arqueología es una profesión que nos une con nuestro pasado, con nuestro patrimonio cultural e histórico. Varios expertos, profesores e idóneos en la materia consideran que España quizás sea uno de los países más y mejor dotados para la arqueología, ya que existe una fuerte multiplicidad cultural y estaría preparada en forma satisfactoria para el mundo. El arqueólogo es considerado como un profesional de una disciplina básicamente de investigación, sin embargo, es sabido que en los últimos tiempos sus funciones se han diversificado. Dentro del patrimonio cultural, el patrimonio arqueológico es uno de los que contiene mayor cantidad de bienes. Pero la complejidad es la documentación, y por supuesto, la conservación.

Deficiencias académicas
La arqueología carece de una licenciatura propia, por lo tanto, de un título que acredite como “arqueólogo”. Esto trae como consecuencia la carencia en el campo de la investigación y mucho más significativamente, en la práctica. La desregulación de la profesión promueve la falta de valoración profesional y de reglamentación en relación a los derechos, a los deberes y las competencias profesionales. Puede contarse con varias especialidades que serían afines para acceder a la arqueología. Esto significa que la profesión en sí misma podría quedar desvirtuada, provocando que un profesional de otro campo esté “apto” para ser arqueólogo, aunque en la realidad su formación sea insuficiente. Los vacíos en la formación académica de esta profesión, llevan irremediablemente a una frágil consolidación de la arqueología en España, alejándose irremediablemente de la realidad laboral en este campo.

Actualmente, en el mejor de los casos, el arqueólogo es un Licenciado en Historia y especializado en prehistoria. Esto tiene trampa, puesto que no todos los yacimientos excavados pertenecen a esa época. ¿Qué ocurre entonces con los hallazgos de la era romana, con las necrópolis medievales o con las fosas comunes de la Guerra Civil? No se utilizan los mismos sistema de datación para un hallazgo del 10.000 ac, que para unos restos de apenas 70 años. Hay quienes plantean la necesidad de establecer la arqueología como una licenciatura en sí misma. Otros no van tan lejos y “sólo” piden que se convierta en una sola especialidad, desgajada de la prehistoria. En cualquier caso, el panorama es bastante incierto teniendo en cuenta la implantación del Plan Bolonia en la que estamos inmersos.

Conclusiones
Es muy importante tener en cuenta que, al no haber profesionales titulados en arqueología, el campo queda abierto para otros profesionales que al no tener todas las herramientas necesarias podrían dañar yacimientos, muestras, contextos, estructuras arquitectónicas e información para siempre. Información, que se perdería. Para proteger correctamente el patrimonio arqueológico es necesaria la regulación de esta profesión. Así, se evitarían riesgos y desapariciones de muchos hallazgos que podrían ser recuperados y explotados en beneficio de todos.

¡COMPARTE EN REDES SOCIALES!