Escrito por Mariana / 16 Julio 2009
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Aquellos clientes difíciles
“El cliente siempre tiene la razón”, reza el lema de muchas empresas y comercios. Detrás de él, se esconde una verdad evidente: no siempre los clientes tienen razón, muchas veces sus reclamos son injustos, o lo es la manera de dirigirse a quienes simplemente están cumpliendo con su trabajo.

¿El cliente siempre tiene razón?

¿El cliente siempre tiene razón?

No es fácil lidiar día a día con el trato al cliente, y hay ciertas cosas que debes tener en cuenta si tu trabajo implica atención al público. He aquí algunas de las situaciones por las que te puede tocar pasar.

El airado

Es aquel cliente que ha decidido actuar como si tú, el empleado que simplemente da la cara, fueses el dueño de la empresa y el responsable de todos sus problemas. Suele utilizar lenguaje soez, levantar la voz y es capaz de hacer un escándalo para que lo atienda una persona con jerarquía, como si su problema fuese el único importante de toda la larga fila de personas que espera detrás de él y que te mira con incomodidad. No te rebajes a tu nivel: bajo ningún concepto le faltes el respeto, si bien puedes rehusarte a seguir atendiéndolo si prosigue con su maltrato.

El lastimero

Es aquel cliente que no te trata mal, sino que se cuelga de tu hombro para desahogarse de todos los problemas que está teniendo que enfrentar en su vida cotidiana. No importan que haya ido a quejarse porque se quemó el fusible del refrigerador: terminará contándote que su cuñado lo estafó, que a su madre están por liquidarle la hipoteca y que su gato ha vomitado sobre el tapizado del sofá.

El deshonesto

A veces el cliente es simplemente un estafador: es aquel que compró un producto hace varios meses y que pide que le extiendan la garantía “porque lo compró anteayer”. Es el que cambia un producto “defectuoso” –es decir, que quedó así después de que se le haya caído rodando por las escaleras a su hijo menor. O el que simplemente amenaza con denunciar a la empresa a alguna asociación al consumidor porque se arrepintió de haberse teñido el pelo –del exacto color que decía el envase-.

El que no se sabe expresar

Lo conocen todos aquellos que alguna vez hayan trabajado en una mesa de ayudas, o en asistencia telefónica. Es el cliente que llama para quejarse… aunque no sepa exactamente de qué. “Verá, señorita, pasa que mi hija compró ese aparatito, ¿vio? Ese pequeño y colorado, que se enchufa, no, se mete en…, a ver, espere que le pregunto, está llegando justo ahora”. Si bien no te tratará mal ni te instará a comunicarlo con tu supervisor, este tipo de clientes son capaces de hacerle perder la paciencia hasta al empleado mejor predispuesto, y dejarte de mal humor todo el día.

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Comentarios ( Un registro )
Cómo lidiar con un colega difícil | Profesion.es dice:
23 de Junio de 2010

[...] colega no es un cliente difícil, al cual ves un día y nada más. Por el contrario, una relación tensa con un compañero puede [...]



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