Trabajar a gusto puede depender de varios factores: la labor que desempeñemos, el número de horas que trabajamos, el tipo de jefe que tenemos… El ambiente laboral es muy importante, no sólo para sentirse cómodo, sino para ejercer nuestras tareas de manera más efectiva.
En nuestras relaciones sociales elegimos los ambientes en los que nos movemos; escogemos amistades en función de nuestras afinidades, pero también las rechazamos por las mismas razones. En este caso, salir del ambiente es muy sencillo, dado que podemos optar por no relacionarnos con las personas que no nos caen bien.
En el caso del trabajo estas relaciones son algo más complejas, dado que tenemos una obligación explícita y debemos pasar cierto tiempo compartiendo espacio con personas a las que no hemos escogido siguiendo unos criterios propios.
Relaciones en el trabajo
Es imprescindible comprender la necesidad de establecer unas relaciones amables con nuestros compañeros de trabajo. Hay que potenciar nuestras capacidades de desarrollo interpersonal, ya que de ellas depende nuestra comodidad, rendir en el desempeño de las tareas y, en general, evitar tensiones emocionales.
La falta de comunicación entre profesionales, la rivalidad laboral o la ausencia de apoyo puede dar pie a malentendidos que degeneren en relaciones poco amistosas. Hay que tener siempre presente que las personas con las que trabajamos nos vienen impuestas, por lo que debemos hacer lo posible por evitar roces innecesarios. Hay que ser paciente, saber escuchar y respetar las diferencias de opinión que puedan surgir en el día a día.
Preocupaciones derivadas
Tan importante es el ambiente laboral, que puede generar enfermedades o molestias que se han empezado a estudiar y evaluar de forma reciente. La más conocida y habitual es el síndrome de burn-out, que en castellano vendría a significar “estar quemado”.
Es fácil imaginar de qué se trata: el trabajador, debido a un desgaste psicológico prolongado a causa de su trabajo (no sólo su labor, sino su ambiente, sus relaciones, etc.), entra es un estado de agotamiento crónico que conlleva cansancio físico, actitud distante y una percepción de fracaso personal. Este síndrome se da cuando existe un contacto estrecho entre los trabajadores y la relación es tensa, competitiva y/o agotadora. El estrés laboral puede ser muy peligroso, ya que nos podría afectar no sólo en nuestro trabajo actual, sino en el desempeño de futuros empleos.
El famoso mobbing constituye otro problema a tener en cuenta, aunque lo comentaremos en profundidad en otro artículo.
Relajarse y sonreír
En muchas ocasiones, buscamos el problema en nuestros compañeros, ignorando que nuestra actitud es primordial para solucionar conflictos. Por lo tanto, antes de entablar disputas sin sentido, lo ideal es reflexionar acerca del problema generado, tratar de contemporizar y, sobre todo, tomarse el trabajo con buen humor. Sonreír, dicen, alarga la vida.

[...] ya que por lo general siempre se trabaja a la misma hora. Logramos entablar con mayor facilidad un vínculo con nuestros compañeros, con quienes compartimos toda la jornada, y es más fácil apropiarse del espacio de trabajo y [...]
[...] Si eres de aquellos que llegan a la mañana siempre apurados y ni siquiera se toman la molestia de saludar a sus compañeros, o si ni siquiera levantas la vista al hacerlo, piensa que la imagen que estás dando es extremadamente fría y distante. Recuerda que cualquiera necesita sentirse tratado como una persona. No consideres que parar un momento junto al escritorio de un compañero para preguntarle cómo está sea una pérdida de tiempo: por el contrario, se trata de una inversión para mejorar el ambiente laboral. [...]
[...] un modo de hacer las cosas, y deberás adaptarte a funcionar de acuerdo con las reglas de tu nuevo ambiente laboral. Los primeros días muéstrate abierto y receptivo, y presta atención a las indicaciones y [...]