Durante las últimas semanas, nada en la oficina parece estar saliendo bien para ti. Primero, se te infecta el ordenador con un virus muy dañino, pese a que siempre has tomado la precaución de mantener el antivirus actualizado. Segundo, pierdes aquella carpeta justo la tarde en la que tu jefe te había pedido que la tuvieras lista para la reunión. Y no sabes cómo demostrarlo, pero tienes la sensación de que alguna persona ha estado infiltrándose en tu correo electrónico. ¿Qué ocurre? ¿Se trata de meros accidentes y coincidencias… o alguien quiere perjudicarte? ¿Puede tratarse de un boicot o es todo parte de nuestra imaginación?
¿Es posible hallar otra explicación?
A menudo, detrás de grandes misterios se hallan soluciones de lo más sencillas. ¿Puede ser que el virus lo hayas manifestado después de abrir un e-mail de publicidad que te llegó con remitente desconocido? Tal vez tu secretaria tomó la carpeta para dejártela a mano y recordarte que no olvides la reunión. Puede que sea tu hijo el que conoce tu contraseña e intenta averiguar si ya te llegó el resumen de la tarjeta de crédito. No te desesperes: probablemente la posibilidad de un boicot real sea remota.
¿Tiene alguien motivos para querer perjudicarnos?
Antes de volverte paranoico, pregúntate si tienes verdaderos motivos para pensar que se trate de un boicot a tu trabajo. ¿Tienes enemigos en tu trabajo? Puede tratarse de un empleado celoso que intenta obtener tu puesto, alguien que no soporte el trato preferencial que pueda brindarte un superior, un colega con quien estés compitiendo por un ascenso o un ex empleado que piensa que tú tuviste algo que ver en que resultara despedido. Pero cuidado: que tengas ciertas sospechas no significa que debas acusar abiertamente a esa persona. Eso sí, presta el doble de atención y cuida tus espaldas.
¿No serás tú mismo?
Si últimamente te has sentido disconforme con tu trabajo, con tus compañeros o con el ambiente laboral, considera la posibilidad de que seas tú mismo quien, inconscientemente, ha estado poniéndose palos en la rueda. Muchas veces, “perdemos” aquellas cosas que en realidad deseábamos –o temíamos- perder. Tal vez, el sentirte inseguro acerca de tu desempeño laboral haga que te muestres descuidado. Tómate un tiempo para organizar tus ideas y pon más atención de aquí en adelante. Si aún así, desempeñándote en tus tareas con plena atención y seguro de tus capacidades, siguen ocurriendo cosas extrañas, considera hablar con un superior para pedirle ayuda al respecto.

